08 diciembre 2016

Cada uno irá al destino que se haya merecido

Dice el libro del Eclesiástico en la S. Biblia: "Delante de cada persona están la vida y la felicidad, o la muerte y la desdicha. Y lo que cada uno escoja, eso se le dará" (Ecl. 15, 17)

Es verdad que Dios quiere y desea que todos y cada uno nos salvemos. Pero Él no fuerza a nadie. Cada uno elige libremente qué quiere para la eternidad, si dicha o desdicha.

Dios nos dice por boca del Profeta Jeremías: "Yo les propongo dos caminos: el de la vida y la paz, o el de la muerte y la desdicha" (Jerem. 21,8) A cada uno de nosotros nos corresponde saber escoger bien cada día el camino, no sea que nos pase lo que decía San Agustín: "Andas pero viajas por el camino que no es." Y si nos vamos por el camino de la perdición, ¿Cómo queremos poder llegar a la salvación?

Una loca solución
Dice San Agustín: ¿Quién va a ser tan loco que se tome un veneno y se diga: "No hay afán, que después me tomaré un remedio antiveneno". Es lo que hacen tantos pecadores. Le dan muerte a su alma con el pecado, y se dicen "No hay problema, ya después buscaré los medios para salvarla" ¡Oh error lamentable que ha llevado a la condenación a tantos imprudentes!

San Euquerio decía: " Si la gente se preocupa y se esfuerza tanto por conseguirse una casa comoda y agradable donde pasar los pocos años de esta vida, ¿por qué no preocuparnos y esforzarnos por adquirir una bella y hermosa mansión para conseguir toda la eternidad? 

Nuestro mas importante negocio

No se trata de conseguir una habitación para veinte o 40 años, o de librarse de una prisión de unas cuantas docenas de años. Se trata de conseguir una mansión bellísima para toda la eternidad, y de librarse de la prisión eterna de la condenación. Es pues un negocio de inmensa importancia que va tener consecuencias eternamente.

Del libro: Preparación para la muerte y la eternidad. Escrito por San Alfonso María de Ligorio

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