25 enero 2016

Ante el miedo:

Jesucristo: En  las penas y sufrimientos soy Yo quien viene a ti y te pide que creas en Mi.Pon tu confianza en Mí y prueba que entiendes mis planes, rechazando la preocupación. Si las penas no fueran buenas para ti, Yo las quitaría.

No seas asustadizo. ¿Por qué preocuparse por cualquier cosa? Preocúpate de los problemas de hoy y deja el mañana en mis manos. Muchas de las penas del mañana existen solo en tu imaginación.

 ¿Como sabes que vas a vivir un día más? ¿Has pensado en la cantidad de cosas que puedes solucionar el asunto que te preocupa? En fin acuérdate que nada puede suceder sin mi consentimiento. Ponte a cuidado mío y no temas.

El demonio puede hacer fácilmente malo a un hombre que vive de sentimientos. Recurre a sus gustos y disgustos y así corrompe sus ideas sobre el bien o sobre el mal. Finalmente lo lleva adonde quiere. Sus esclavos van ciegamente sobre el camino del infierno controlado por sus sentimientos y dirigido por su imaginación.

No caerás en este error si te guías por la fe y la razón... Escucha mi voz que viene a ti por medio de mi Iglesia. Sigue mis palabras. Pon tus ojos en Mí. No permitas que el mundo te oculte mi presencia y mi amor. 
No temas. Yo estoy junto a ti. Conmigo vas hacia la vida eterna. Avanza bravamente y sigue mi querer en todas las cosas. Mi paz estará contigo.

Piensa:
La imaginación y los sentimientos dirigen la vida de muchos. En consecuencia temen y evitan multitud de cosas. No piensan con la inteligencia, sino con los sentimientos. Exageran de tal manera lo que les es molesto que son incapaces de enfrentarse a ello. Son esclavos de sus temores. Debo regirme por mi inteligencia y la gracia de Dios me dará la luz y libertad en la vida diaria. Así le escucharé a menudo hablándome por su Iglesia y de su gracia. Obrando así me veré libre de muchos temores.

Oración:
Señor, ¿Qué puedo temer?
Sabes todas las cosas y prevés lo que me puede suceder.
No me puede suceder nada sin tu consentimiento. Y tú nunca me consentirás nada que sea malo para mí. Sabiendo esto, ¿Puedo tener otro estado de ánimo que no sea una gran paz en mi vida diaria? Que no te ofenda por la falta de confianza. Yo te creo. Haré todo lo posible por solucionar cuantas dificultades surjan, pero sean los que fueren los resultados de mis esfuerzos los aceptaré como tu santa voluntad. En tu sabio y amante querer encontrare mi paz. Amén.

fuente: Libro el Pan de Cada día, por S.J. P. Anthony J. Paone. 1954 Cofraternidad de la Preciosa Sangre.


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