20 noviembre 2015

Ayuna, ayuna, ayuna

Es muy importante ayunar, los viernes específicamente, y si es a pan y agua mejor!

Es valiosísimo si estas pidiendo por la conversión de alguien, de algún familiar y quieres que no se pierda su alma en el infierno, pide ofreciendo tu ayuno.

"La oración es el alimento del alma.
El ayuno es la oración del cuerpo.

La oración y el ayuno son tan necesarios para nuestra vida espiritual, como lo son el aliento y la alimentación para nuestra vida física.

Así como el respirar y el comer se interrelacionan, lo mismo sucede con la oración y el ayuno. Cuando ayunas, puedes orar mejor. Pruébalo y verás como es verdad.

Cuando ayunas, tienes una gran apertura hacia Dios y a los demás. El ayuno te ayuda a experimentar cómo es ser pobre. El pobre está hambriento por necesidad. Ellos saben lo que es sentir una necesidad; y por eso ellos están abiertos para recibir ayuda. La persona pobre está abierta para confiar en Dios, puesto que no tiene en quién mas confiar. Por eso fue que María dijo que Dios da cosas buenas al hambriento. (Lucas 1:53) Y su Hijo Jesús se hizo eco de los sentimientos de su Madre cuando dijo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.” (Mateo 5,3)

La autosuficiencia puede desplazar a Dios. Si nosotros carecemos del sentido de la necesidad, entonces no veremos la necesidad de volvernos a Dios. Nuestro mismo Señor ha dicho que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los Cielos. Una de las razones es que el rico tiene la tendencia a la autosuficiencia, a confiar en sus propios recursos y no en los de Dios. Solamente cuando se te seque el pozo conocerás el valor del agua.

El ayunar no quiere decir que no debes de comer. Cuando ayunas tú puedes comer, pero no debes comer aquellas cosas que tu paladar te exige. ¡Cuántas veces comemos cosas por la simple razón de que saben tan bien! Cuando ayunes debes negarte esos gustos al paladar, que tanto nos acosan en
nuestro mundo de abundancia.

El beberse un cafecito sin azúcar con una rebanada de pan tostado un viernes por la mañana y hacer lo mismo al medio día, pero con dos rebanadas de pan tostado no es muy alimenticio, pero es suficiente. Como verás tu comes, pero no lo que a ti te gustaría comer. En realidad, te estás negando a ti mismo. ¡Y eso ya es bastante!" *1

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue cada día con su cruz y sígame.” Lucas 9, 23.


*1 - Extraído del libro: "La Virgen María en Medjugorje nos enseña a orar"

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