04 julio 2015

¿Sabes en qué consiste la perfección cristiana? La verdadera vida espiritual


En su libro El Combate Espiritual, el Padre Lorenzo Scúpoli, nos explica muy bien esto, en que consiste el ideal al que podemos aspirar como cristianos católicos, que contamos con la ayuda de Dios en los sacramentos que nos dejó, y con la guía de Nuestra Iglesia.

Todo esto tiene que ver con nuestra verdadera conversión de corazón, y que aceptemos la Voluntad de Dios realmente en nuestra vida.

"Aunque la persona se dedique a muchas obras externas y pase tiempos en fantasías e imaginaciones, la señal para saber a qué grado de perfección ha llegado su espiritualidad es averiguar qué cambio y qué transformación han tenido su vida, su conducta, y sus costumbres.

Porque si a pesar de tantas obras y proyectos siguen deseando siempre que les prefieran a los demás, se muestran llenas de caprichos y rebeldes, obstinadas en su propio parecer sin querer aceptar el parecer de los otros, sin preocuparse por aceptar el parecer de los otros, y sin preocuparse por observar sus propias miserias y debilidades se dedican a observar con ojos muy abiertos las faltas y miserias ajenas (repitiendo lo que tanto criticaba Jesús: "se fijan en la basurita que hay en los ojos de los demás y no en la viga que llevan en sus propios ojos"). Esto es señal de que el grado de su santidad es muy bajo todavía.

Y si cuando alguien se atreve a herirles algo en su propia estimación con críticas u observaciones o negaciones de especiales demostraciones de aprecio, estallan en ira e indignación.

 Y cuando se les dice que lo importante no es tanto el número de oraciones y devociones que tienen sino la calidad y el amor a Dios y al prójimo que hay en esas prácticas de piedad, se enojan; se turban y se llenan de inquietud y no aceptan esto de ninguna persona.

Con ello están demostrando que su santidad es demasiado pequeña todavía. Y más si cuando Nuestro Señor, para llevarles a mayor perfección permite que les lleguen enfermedades, contrariedades, pruebas y persecuciones, entonces sí que manifiestan que su santidad es falsa porque estallan en quejas, protestas y no aceptan conformar su voluntad con la Santísima Voluntad de Dios."

Por tanto, podemos ver que no es solo un aspecto el que tenemos que tomar en cuenta para medir el estado de nuestra vida espiritual, sino un conjunto integral como lo es nuestra vida:
  • Conducta
  • Costumbres
  • Caridad hacia los demás
  • Humildad
  • Aceptación de la Voluntad de Dios de corazón en su vida
  • Hacer obras de misericordia
  • Vida de oración

 Estos son los aspectos que nos refiere el Padre Scúpoli, pero veamos como nos define exactamente:

La base de la perfección y santidad consiste en cinco cosas:

1a En conocer y meditar la grandeza y bondad infinita de Dios, nuestra debilidad e inclinación tan fuerte hacía el mal. Es la gracia que durante noches enteras pedía San Francisco de Asís en su oración, hasta que logró conseguirla: "Señor: conózcate a TI; conózcame a mí".

2a Aceptar ser humillados, y sujetar nuestra voluntad no sólo a la Divina Majestad, sino a las persona que Dios ha puesto para que nos dirijan, aconsejen y gobiernen.

3a En hacerlo y sufrirlo todo únicamente por amor a Dios y por la salvación de las almas; por conseguir la gloria de Dios y lograr agradarle siempre a Él. Así cumplimos el primer mandamiento que dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, y sobre todas las cosas".

4a Cumplir lo que exige Jesús: Negarse a sí mismo, aceptar la cruz de sufrimientos que Dios permite que nos lleguen, seguir a Jesús imitando sus ejemplos; aceptar su yugo que es suave y ligero, y aprender de Él que es manso y humilde de corazón (cf. Mt 11, 22).

5a Obedecer lo que conseja san Pablo: imitar el ejemplo de Jesús que no aprovechó su dignidad de Dios, sino que se humilló y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Flp 2).

En estos puntos encontramos la verdadera vida espiritual a la que debemos como bautizados aspirar.

Ademas nos anima el Padre Lorenzo a seguir este camino, aunque dificil posible de seguir.

"Alguien dirá: "Es que son demasiadas condiciones las que se piden". La razón es esta: lo que se va a obtener no es una perfección cualquiera, o de segunda clase sino la verdadera santidad. Por eso, porque lo que se aspira conseguir es de inmenso valor, las cuotas que se exigen son también altas. Pero no son imposibles.
Aquí hay que repetir lo que decía Moisés en el Deuteronomio: "Los mandatos que se dan no están por encima de tus fuerzas, ni son algo extraño que tú puedas no practicar" (Dt 30).

Es un combate duro, pero habrá un premio muy grande


"Estamos escribiendo para quienes no se contentan con llevar una vida mediocre, sino que aspiran a obtener la perfección espiritual y la santidad. Para esto es necesario combatir continuamente contra las inclinaciones malas que cada cual siente hacia el vicio y el pecado; dominar y mortificar los sentidos, tratar de arrancar de nuestra vida las malas costumbres que hemos adquirido, lo cual no es posible sin una dedicación infatigable y continua a la tarea de conseguir la perfección y la santidad, tener siempre un ánimo pronto, entusiasta y valiente para no dejar de luchar por tratar de ser mejores.

Pero el premio que nos espera es muy grande, san Pablo dice: "Me espera una corona de gloria que me dará el Divino Juez, y no sólo a mí sino a todos los que hayan esperado con amor su manifestación" (cf. 2Tm 4, 8). "

Pero nadie recibirá la corona sino ha combatido según el reglamento" (2Tm 2, 5).

Aquì pueden descargar este valioso libro: El Combate Espiritual

 Saludos a los amables lectores de este blog.




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