16 septiembre 2014

Mensaje del 2 de septiembre de 2014

“Queridos hijos, yo su Madre, vengo de nuevo entre ustedes del amor que no tiene fin, del amor infinito, del infinito Padre Celestial.

Y, mientras miro en sus corazones, veo que muchos de ustedes me acogen como Madre y, con un corazón sincero y puro, desean ser mis apóstoles.

Pero, yo también soy Madre de ustedes que no me acogen y, en la dureza de su corazón, no desean conocer el amor de mi Hijo.

No saben cuánto mi Corazón sufre y cuánto yo oro a mi Hijo por ustedes. Le pido que sane sus almas porque Él lo puede hacer. Le pido que los ilumine con el milagro del Espíritu Santo, para que dejen de traicionarlo, blasfemar y herir siempre de nuevo.

Oro con todo el Corazón para que comprendan que solamente mi Hijo es la salvación y la luz del mundo. Y ustedes, hijos míos, queridos apóstoles míos, lleven siempre a mi Hijo en el corazón y en los pensamientos.

De esta forma lleven ustedes el amor. Todos aquellos que no lo conocen, lo reconocerán en vuestro amor. Yo estoy siempre junto a ustedes.

De una manera especial, yo estoy junto a sus pastores, porque mi Hijo los ha llamado para guiarlos por el camino de la eternidad.

Les doy las gracias, apóstoles míos, por el sacrificio y el amor.”

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