07 septiembre 2014

El camino de la Purificación: Conversión



Aunque el hombre puede desatender los santos mandamientos durante toda su vida terrena, tendrá que dar cuentas de ello tarde o temprano.

 La más tremenda catástrofe que puede acontecer a un hombre es la muerte imprevista. 

El hombre puede prevenir en el momento presente admitiendo a Dios y obedeciendo sus mandamientos. 

Pero después de la muerte el hombre ya no podrá salvarse a si mismo. 

Aunque ha tenido de toda una vida para aprovechar del amor y de los dones de Dios, ahora se enfrenta ya a su justicia.
  
La justicia divina le recompensará a como ha sido su vida en la tierra, y así irá al cielo o al infierno.

Un hombre espiritual es aquel que busca hacer el mejor uso posible del breve tiempo de nuestra vida en la tierra. Busca vivir de manera tal que nunca sacrifica el éxito definitivo por un éxito más pequeño y menos importante. 

Pone en primer lugar lo que esta primero. Así intenta seguir la santa voluntad de Dios en todas las cosas.

El primer paso de una vida espiritual consiste en la purificación propia. 
 Aunque la purificación propia es tarea para toda la vida, quién esta en este periodo de la vida espiritual hace de ella su meta diaria. 

Lucha por raer de sí todo pecado mortal y aquellas faltas veniales que pueden llevar al pecado mortal. Haciendo esto, echa los cimientos a las virtudes que posteriormente ha de practicar de una manera más positiva y no ya como mera oposición a sus faltas actuales.



Conversión quiere decir vuelta a Dios, que puede ser por la primera vez o bien después de un periodo perezoso y de entrega a medias. En esta primera parte de las reflexiones uno debe de esforzarse por verse a sí mismo como realmente es – débil y egoísta – pero amado por Dios y hecho para la gloria eterna y la felicidad en el cielo. El hombre debe quedar profundamente impresionado con el verdadero fin de esta vida terrena y hacer todo lo posible para que este fin sea el motor de todas sus acciones futuras.
 

Libro primero, Parte Primera El Pan de cada día, Anthony Paone

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Su comentario es importante para mí.
Gracias