25 enero 2014

Oración, el primer remedio para la tentación

Jesucristo:

    Hijo, enfréntate a la vedad y no des la espalda a los hechos. Mientras estés en este mundo no estarás libre de luchas y tentaciones. Ya lo dice mi Palabra escrita: “La vida del hombre sobre la tierra es lucha” De todos modos no te familiarices tanto con las tentaciones, sino guárdate siempre de ellas por la plegaria y el auto negación. De esta manera nunca te atacará el demonio por sorpresa. El nunca duerme, sino como león hambriento anda buscando a alguien a quien devorar.




Oración para pedir luz.

      Ilumíname, ¡oh buen Jesús!, con los resplandores de la luz eterna y aparte de mí la oscuridad de mi corazón. Que vea entre mis alocados pensamientos y ayúdame a remplazarlos por pensamientos buenos y santos. Defiéndeme contra las malas bestias que vienen a mí en forma de deseos atractivos. Infunde en mí con tu poder verdadera paz interior. Tu alabanza resuene en el interior de mi alma como en un templo. Di al mar: “Quieto”, ordena al viento huracanado: “Enmudece” y reinará una gran calma en mi alma. Amén.

Plegaria contra las tentaciones:

      Señor, Dios mío, no te apartes de mí. Mira por mí y ayúdame. Malos pensamientos se han levantado en mí, contra mí y han llenado de aflicción mi alma. ¿Cómo puedo pasar entre ellos sin que me aprisione? Muéstrame como puedo cruzar por encima de ellos. Tu has dicho: “Yo iré delante de ti y humillaré a los grandes de la tierra. Abriré las puertas de las prisiones y te daré a conocer los secretos ocultos”. Señor, haz como dices y quita todos estos pensamientos y deseos bajos de tu presencia. Amen.

Reflexión 52 "El Pan de cada día"  Anthony Paone SJ.

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