22 septiembre 2013

Meditación: la Generación eterna del Verbo

1. En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios.
 Considera:
1o. Que el Hijo de Dios en sí era el Verbo del Padre, consubstancial imagen suya, en quien resplandecen todas las perfecciones absolutas, eternidad, inmensidad, etc.
2o. Que al Hijo las comunica el Padre; y por eso procede por la intelección con que el Padre se conoce a sí mismo y todo lo que en sí tiene.
3o. Cree esto con firme fe; adórale, alábale, glorifícale, dale plácemes, ámale, etc.
- Tú también has sido criado a semejanza de Dios, ¡Qué noble! Mas ahora, ¡qué desemejante a tu original! Confiésalo, confúndete, duélete, piensa en restaurar su imagen.
Como ha sido producida la primera, así se restaura la segunda imagen de Dios por el conocimiento del mismo Dios y actos de fe ejercitados con frecuencia, por cuya falta principalmente caemos.


2. Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada se hizo.
1o. Considera que por el poder del Verbo de Dios todas las cosas fueron hechas de la nada y se conservan, y sin Él a la nada volverían.
2o. Conoce con viva fe que tú y todas las cosas penden así de Dios.
3o. Ensalza y alaba su poder; convida a las criaturas y cree que ellas tambien a ti te convidan.
4o. Admira que tantas criaturas posibles fueron dejadas en su nada, y tú, miserable pecador, fuiste sacado de ella.
5o. Reconoce cuántas cosas pudiste con Él, y cuán pocas hiciste.
6o. Humíllate al ver que sin Él nada puedes.
7o. Toma con la tuya su mano omnipotente, con sola la cual lo puedes todo, y anímate a ser magnánimo en cosas arduas y difíciles.

3. Lo que se hizo, en Él era vida. 
1o. Vuelve de las criaturas al Creador. Considera que todas las cosas creadas están en Dios con modo más eminente, y que en Él tienen un ser vivo y como divino.
Estabas tú, pues, en el Verbo y eras vida.
- Pero ¿vives acaso y tienes en el Verbo vida divina? ¿Qué dicen tus obras, de quienes se colige la vida?
Hallarás motivos para darle gracias, para alabar a Dios, para amarle, para dolerte, confundirte, abismarte y para alentarte a la confianza.

P. Nicolás Avancini, S.J. Meditaciones para todos los días del año, sobre la Vida y Doctrina de Jesucristo. Sacadas de los cuatro evangelios.

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