06 septiembre 2013

¿Cuál es la verdadera tibieza espiritual?

Yo no voy a decirte lo que tienes que hacer, porque respetaré siempre tu voluntad. Lo que no quiero es que descuides tus tiempos de oración y por ello caigas en la tibieza.

¿Preguntas cuál es la verdadera tibieza? Te lo voy a explicar, porque muchas veces los hombres confunden el término. 
 
Tibia, no es el alma que vive en desgracia, tampoco aquella que cometió un pecado venial por fragilidad y sin deseo de hacerlo, porque de este tipo de culpas, ningún ser humano está libre, al haberse manchado con el pecado original.

Ustedes no gozan de la gracia especial que únicamente fue concedida a Mi Madre, para evitar enteramente cualquier pecado leve. Se permite esto, aun a l
os Santos, para conservarlos humildes y hacerles ver que si no fuera por la gracia de Dios, así como caen en faltas leves, también podrían caer en faltas muy graves.

Quiero que asimilen bien esto. Alma tibia es aquella que cae a menudo en pecados veniales, conscientemente: mentiras, actos de impaciencia, maldiciones voluntarias, deliberadamente. Algunos dirán, eso no se puede evitar. Falso, estas culpas pueden evitar, con Mi ayuda, las almas que están resueltas a sufrir aun la muerte antes de cometer deliberadamente un pecado, por pequeño que sea.

Piensen, relean Mis mensajes, dejen obrar a sus corazones. Sepan que todo mal hábito hace perder hasta la vergüenza, obceca de tal modo a los pecadores, que no ven el mal que hacen, ni la ruina que esto les ocasiona.

Hijos Míos, todo pecado produce ceguera en el espíritu y cuando se acumulan con la mala costumbre, aumenta la ceguera… Así, compara un vidrio sucio, lleno de manchas. ¿Puede entrar a través de él la luz del sol? De la misma manera, en un corazón lleno de manchitas, no puede penetrar Mi luz para hacer conocer a esa persona hacia el abismo que se encamina. No es una exageración. El hombre obstinado en el mal hábito, privado de Mi luz, camina de culpa en culpa y se pierde porque no toma en cuenta la enmienda. Se convierte en una bestia privada de razón, que no busca sino lo que place a sus sentidos… Es como un buitre que alimentándose del fétido cadáver que tiene entre sus garras, prefiere ser cazado que dejar la presa.

El corazón del tibio se endurece contra la lluvia celestial de la gracia y no puede producir frutos con ella. Lluvia de gracia son las inspiraciones, los remordimientos de conciencia, el temor de Dios; pero el pecador habitual, en vez de sacar fruto de esa lluvia de gracia, arrepintiéndose de sus pecados y enmendándose, sigue pecando. Allí es donde esa alma endurece más su corazón, y ya saben que el corazón duro pasará mal al final de la vida.

Las almas tibias siempre se confiesan: murmuraciones, mentiras, impaciencia, en fin, pecados menores, pero siguen pecando y así, vuelven a revolcarse en el abismo del pecado, a la manera de ciertos animales que con tanto placer se revuelcan en los lodazales más sucios y asquerosos. Y, ¿sabes qué es lo peor? Que el alma habituada a cualquier vicio, comete casi siempre el mismo pecado, aun en la hora de su muerte.

Hijos Míos, Yo derramo Misericordia a raudales, pero hasta cierto punto. No castigo, niego los auxilios de la gracia especial ante la ingratitud que muestran a los beneficios divinos y de este modo, queda endurecido el corazón del hombre. Sepan que Yo no endurezco el corazón del hombre inspirándole la malicia, sino que, así como el sol endurece el agua y la convierte en hielo cuando, velado por las nubes, no se derraman sus rayos sobre la tierra; de la misma manera, niego al alma Mi Misericordia y con ello, la gracia para convertirse.

Por pequeño que sea el pecado, hiere el alma. Veamos, si una persona es asaltada por un hombre malo, a la primera herida que recibe, generalmente no queda inhabilitado para defenderse, pero si luego recibe dos o tres heridas, perderá las fuerzas y finalmente morirá. No otra cosa ocurre con el alma: la primera y segunda vez, le queda todavía fuerzas para resistir, pero si persiste en el pecado, el enemigo se lanza contra ella y le quita toda fuerza para enfrentarse y el mal hábito se convierte en necesidad de pecar porque el hombre se vuelve esclavo de esa pasión. Es decir, que hace alianza de paz con el pecado.

PC-64 4-Nov-96 El Señor

1 comentario:

  1. Anónimo2:09 a.m.

    . COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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