02 junio 2013

Una historia del más allá


"Historia imaginativa pero con un fondo de realidad, (del Blog de Juan del Carmelo), que nos establece un paragón con relación a lo que nosotros pensamos del más allá; sobre todo en cuanto a su existencia o su posible no existencia.

Unos creemos firmemente y otros dudan y otros no dudan de que pueda existir otra vida en el más allá después de la muerte. Porque eso sí, de que todos nos vamos a morir, de eso nadie tiene duda.
La historia es la siguiente:


Transcurre esta en el vientre de una madre embarazada donde se encontraban dos bebés.

Uno pregunta al otro:-¿Tú crees en la vida después del parto?

- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. Yo no la he visto ni nadie ha venido a contármela. A ver, como sería para ti esa vida: Cuéntame ¿cómo sería esa vida en la que crees?

- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Acaso hemos caminada alguna vez nosotros? ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto y solo podemos alimentarnos unidos a él.

- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinta a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad en que vivimos, que no nos lleva a ninguna parte, a nada.

- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará, porque ella es la que ahora nos está alimentando.

- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?

- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.

- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista. Yo solo creo en lo que me dice mi razón y los ojos de mi cara.

- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella... 


 Hay un principio básico que nos dice:
Que se tiene fe cuando se tiene confianza.
Y si resulta que solo tenemos fe cuando nuestra razón o nuestros sentidos corporales, esencialmente la vista nos dice que algo existe, el que así actúa jamás podrá tener fe, porque lo que exige es evidencia y la evidencia es el asesino de la fe y anula los frutos de ella, los frutos de confiar sin comprender ni ver.

Quien no confía en el Señor nunca podrá alcanzar el Reino de los cielos..."

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=27971

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