07 junio 2013

¡Festividad del Sagrado Corazón de Nuestro Querido Jesús!

Nuestro Señor Jesucristo se apareció en 1673 a Santa Margarita María Alacoque, en Francia.

Su llamada es a considerar y amar Su Sagrado Corazón que entregó por todos nosotros, ese Corazón que no se cansa de amarnos, perdonarnos y ayudarnos.

Lo que se espera de alguien a quien amamos es que nos ame también. Jesús es Quien más nos ama en todo el mundo.





¿Como corresponder a su Amor, como amar al Amor?

Acoger su amor

El primer paso consistirá en abrir nuestro corazón “a fin de poder satisfacer en algún modo el ardiente deseo que su amor tiene de derramarse”.

Esta actitud de acogida implica necesariamente un reconocimiento de nuestras faltas: somos pecadores.

Se requiere de nuestra parte fe y confianza en el que perdona. “Tienes demasiado temor y esto es lo que le disgusta porque Él quiere de ti una confianza amorosa” dice Margarita María en una de sus cartas.

Darlo todo y dejarle hacer

No es pasividad. Margarita María nos lo aclara: “Debe bastarte con haberle entregado todo el cuidado de ti misma, y a medida que te olvides de ti, Él tomará un ciudado especialísimo por perfeccionarte, purificarte y santificarte; la demasiada reflexión sobre nosotros mismos impide el efecto de sus proyectos sobre nosotros… Cuando nos abandonamos del todo y le dejamos hacer, Él nos hace andar mucho camino en poco tiempo”.

“El Sagrado Corazón te hará un gran santo. Él te santificará a su gusto y no al tuyo, Por eso, déjale hacer”.

Y en una confidencia personal hecha a su Superiora dice: “Se me presentó mi Señor descubriéndome su Corazón lleno de amor me dijo: Este es el Maestro que te doy. Él te enseñará todo lo que debes hacer por mi amor. Por eso tú serás su discípula predilecta. Sentí una gran alegría. Me abandoné del todo a Él.”

Permanecer en su Amor

Jesús hace esta invitación en el Evangelio: “Permaneced en Mí, permaneced en mi Amor” (Jn. 15, 4.9), que ha sido una constante en la tradición cristiana. Margarita María ha vivido este misterio aleccionada por el corazón de Jesús,

Como lo muestra la siguiente manifestación del Señor que debe situarse en 1674: “Este es el lugar de tu morada actual y perpetua donde podrás conservar sin mancha la túnica de la inocencia de la que he revestido tu alma.” Y a partir de entonces, me veía y encontraba siempre en este amable Corazón de un modo que no sé expresar sino solo decir que estaba a veces como en un jardín delicioso, esmaltado de toda clase de flores; otras como un pececillo en un vasto océano…”

Esta gracia personal, no es sólo para ella. Se trata de una llamada evangélica que transmite a los hijos de Dios, bajo el signo del Corazón:
“Estableced vuestra morada en el Corazón de Jesús en Él encontraréis una paz inalterable y la fuerza para hacer realidad los buenos deseos que Él os inspire para no cometer faltas voluntarias”.

“En este Corazón divino todo se cambia en amor, hasta las más amargas amarguras. Hagamos pues allí nuestra morada actual y perpetua, y nada podrá turbarnos, con tal que estemos del todo abandonados a Él. Dejémosle hacer y obrar en nosotros.”.

Identificarse con Jesucristo

Yendo más adelante en este proceso, Santa Margarita María con San Pablo, nos introduce en un cuarto aspecto: “Que Cristo sea formado en vosotros” (Gal. 4,19)

Margarita María se expresa con una precisión admirable: Cristo nos llama a conformarnos con Él pero es Él quien nos “conforma”, es Él quien nos transforma. A nosotros nos toca siempre “darlo todo y dejarle hacer”

“Él arde en deseos que conformemos nuestra vida a la Suya. Y puesto que el amor iguala – hace semejantes – a los que se aman, hagamos nuestra vida según el modelo de la suya”.

¿Qué quiere decir “conformar” nuestra vida a la de Cristo? Ella misma responde: “Amad constantemente al Sagrado Corazón de Jesucristo, conformaos todo lo que podáis con su humildad y dulzura para con el prójimo

“Este divino Corazón busca corazones vacíos para llenarlos con su ardiente caridad, para transformarlos en Él”.


Consagrarse al Corazón de Jesús

Para Santa Margarita María nuestra respuesta de amor se resume en la consagración al Corazón de Jesucristo, pues constituye una entrega total de sí a Cristo, que compromete toda nuestra vida.

Invita frecuentemente a las personas con quienes mantiene correspondencia a hacer y propagar esta consagración y lo hace con una fuerza irresistible, pues siente y sabe lo importante que es que nos entreguemos al amor.
Ver oraciones compuestas  por ella 

Ella misma compone y propaga varias fórmulas de consagración , que aún se conservan, como la de las comunidades religiosas, a de una nación , la de la humanidad.

Consagración personal: “Si deseas vivir completamente para Él, llegar a la perfección que es necesario que hagas a su Sagrado Corazón una consagración total de ti mismo y de todo lo que depende de ti.
desea de ti, si quieres ser del número de sus amigos,

Después de eso, ya no te mirarás sino como perteneciente al Corazón de Jesús, al que podrás recurrir en todas tus necesidades, y establecer en Él tu morada. Él reparará lo imperfecto que pues haber en tus obras y santificará las acciones buenas, si permaneces en todo unido a sus designios sobre ti.”

Oración de la Consagración

Compuesta por Sta.Margarita María

"Yo, __________, me doy y consagro al Sagrado Corazon de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser toda de El y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.

Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte.

Sed, por tanto, ¡Oh Corazón de bondad! mi justificación para con Dios vuestro Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. ¡Oh Corazón de amor! yo pongo toda mi confianza en vos, pues todo lo temo de mi malicia y de mi debilidad, pero todo espero de vuestra bondad. ¡Extinguid pues en mí todo lo que os pueda desagradar o resistir! Que vuestro puro amor os imprima con tanta presteza en mi corazón que no pueda jamás olvidaros, ni estar separada de vos, a quien conjuro, por todas vuestras bondades, que mi nombre sea escrito en vos, pues yo quiero hacer construir mi gloria en vivir y morir en calidad de esclava vuestra. Amen."
Fuente: Amar al amor, Editado por las religiosas de la Visitación de Santa María.

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