16 abril 2013

Eutanasia : No matarás



Actualmente en varios países se esta llevando acabo gran promoción a favor de la muerte, intentando darle un tono "caritativo" a este horrible acto que es matar (o ayudar a morir) a una persona enferma, anciana o alguien que simplemente "desprecia" el don de la vida que le ha dado Dios, olvidan los siempre vigentes Mandamientos de Dios: NO MATARÁS.

"Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre."1
 "La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el "encarnizamiento terapéutico". Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente.
Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados." 2
"No sólo está prohibido quitarse la vida, sino también acortarla directamente, como sucede con la eutanasia.
Eutanasia significa «buena muerte», según su etimología griega. Muerte apacible y sin dolor. Pero actualmente su significado real es «provocar directamente la muerte por procedimientos médicos a enfermos terminales para librarles a ellos de sufrimientos y a los demás de una carga».

La eutanasia es «una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor». La eutanasia eugénica, elimina a los deformes y tarados; la eutanasia económica, suprime a los viejos, inválidos y dementes.
«Anticipar la muerte, por muy cierta que sea, y por insoportable que parezca la vida, es otorgarse un derecho que sólo a Dios pertenece. Y esto aun cuando el enfermo consienta y lo solicite vivamente, porque ni siquiera él puede conferir un derecho que tampoco posee, ya que no es dueño ni propietario de su cuerpo y de su existencia».

No somos propietarios de nuestra vida, pues no la hemos conquistado nosotros, sino que la hemos recibido de Dios, por medio de nuestros padres, cuando Él así lo dispuso.

El deseo de dejar de sufrir es algo muy humano. Pero hay que mitigarlo por medios lícitos. Hoy no hay sufrimientos insoportables dada la terapia antidolorosa de que hoy dispone la Medicina.

Pero, sobre todo, hay que tener motivos para sufrir. Se puede sufrir con dignidad y con optimismo. Para un cristiano el dolor tiene un valor redentor. El dolor unido a la pasión de Cristo Redentor lo sublima y ennoblece. 

Morir con dignidad no es precisamente morir sin dolores, sino aceptando la muerte, cuando y como Dios disponga.
No hay muerte más digna ni más dichosa que la recibida en estado de gracia y en paz con Dios.
Un enfermo dijo en su lecho de muerte: «Pasé de la desesperación a la alegría gracias a la fe».
Dice Juan Pablo II en su Encíclica Evangelium vitae: «La eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios».

La eutanasia se quiere enmascarar con la etiqueta de «muerte digna», lo mismo que el aborto asesino se quiere disimular llamándole «interrupción del embarazo»
«No confundamos “muerte digna” con “muerte provocada”»1.

Aquí una película que nos muestra un caso que habría sucedido en 1960 de esta lamentable situación, sorprendente que realizada hace más de 50 años sea tan actual en este tiempo, gracias a la web "Dios nos ama" podemos ver esta película en línea.
 
Si quieres ver una pequeña reseña de ella puedes verla aquí.

1.  P.Jorge Loring. Para Salvarte.
2. Catecismo de la Iglesia Católica Num.2277-2279

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