09 febrero 2013

Hoy recordamos a Beata Ana Catalina Emmerick

Desde hace varios años, soy devota de Beata Anna Catalina Emmerick, una monjita alemana, aquí coloco un resumen de su vida y más abajo información de sus libros, dictados por ella y escritos por Clemente Brentano.

Vida
Anna Katharina Emmerick nació a los 8 de setiembre de 1774 en los aldeanos de Flamschen cerca de la ciudad de Coesfeld. Se crió en unión de 9 hermanos. Desde niñez tenía que ayudar en la casa y en trabajo de campo. Su asistencia escolar era corta. Tanto más llamó la atención a que ella estaba bien instruida en cosas religiosas. Ya a una edad temprana los padres y todos que conocían a Anna Katharina se daban cuenta de que ésta se sentía atraída a la oración y a la vida religiosa en una forma extraordinaria.

Tres años pasó Anna Katharina en una casa grande campesina en la vecindad haciendo servicio. A continuación aprendió coser y estuvo en Coesfeld por la mejor formación. Le gustaba visitar las iglesias antiguas de Coesfeld y asistir a la misa. Muchas veces salía a sólo para rezar el gran vía crucis.

Anna Katharina abrigaba el anhelo de entrar en un convento. Por no poder hacerse realizar este deseo inmediatamente, volvió a su casa paternal. Trabajaba de costurera y por esta ocupación entró en muchos hogares.

Anna Katharina acudió a varios conventos pidiendo ser recibida. Mas bien fue rechazada por no poder traer el dote necesario. Finalmente las monjas clarisas de Münster estaban de acuerdo de aceptarla, si aprendiera tocar el órgano. Sus padres le permitieron ir al organista Söntgen in Coesfeld, para aprender tocar el órgano. Pero no llegó a tener la posibilidad de aprender tocar el órgano. La necesidad y la pobreza en ese hogar le movían trabajar con los familiares en este hogar. Hasta entregó lo poco que había ahorrado, para ayudar a la familia Söntgen.

Por fin en 1802 ella pudo entrar en el convento de Agnetenberg de Dülmen junto con su amiga Klara Söntgen. El año siguiente hizo el voto monástico. Con ahínco participó en la vida de la comunidad. Siempre estaba dispuesta a aceptar también labores difíciles y no apreciadas. Al principio fue estimada poco por su origen humilde en el convento. Algunas cohermanas se escandalizaron de ella, porque observaba estrictamente la regla, y la tenían por una hipócrita. Anna Katharina soportó esta aflicción sin quejarse y con espíritu de entrega callada.

En los años de 1802 hasta 1811 Anna Katharina se enfermó con más frecuencia y tenía que padecer dolores grandes.

1811 el convento de Agnetenburg fue levantado en consecuencia de la secularización. También Anna Katharina tenía que abandonar el convento. Un sacerdote refugiado de Francia, el Abbé Lambert, que vivía en Dülmen, la recibió como ama de casa. Pero poco después se enfermó. Ya no podía salir de la casa y se metió en cama. En acuerdo con el vicario Lambert ella hizo venir a su hermana menor Gertrud, que bajo su dirección cuidaba a la casa.

En este tiempo recibió Anna Katharina Emmerick los estigmas. Los dolores de los estigmas los había sufrido ya desde hace mucho tiempo. El hecho, de que llevaba los estigmas, no podía quedarse occulto. El dr. Franz Wesener, un joven médico, la visitó y estuvo tan impresionado de ella, que en los siguientes 11 años este se convirtió en un amigo fiel, desprendido y auxiliante de ella. Sobre sus encuentros con Anna Katharina Emmerick él ha llevado un diario, en que ha conservado una plenitud de detalles.

Un rasgo característico en la vida de Anna Katharina era su amor hacia los hombres. Dondequiera veía necesidad, intentó ayudar. Hasta postrada en la cama confeccionó todavía vestidos para niños indigentes y se alegró, si pudiese ayudarles con esto. A pesar de que a veces le podían estar pesados los numerosos visitantes, los acogió amablemente a todos.
Se recordó de las intenciones de esos en las oraciones, animándoles y consolándoles.

Muchos personajes, que en el movimiento eclesiástico de renovación al principio del siglo 19 eran de importancia, buscaban el encuentro con Anna Katharina Emmerick, entre otros: Clemens August, barón de Droste zu Vischering, Bernhard Overberg, Friedrich Leopold von Stolberg, Johann Michael Sailer, Christian y Clemens Brentano, Luise Hensel, Melchior y Apollonia Diepenbrock.


Una importancia especial la alcanzó el encuentro con Clemens Brentano. De su primera visita en 1818 surgió una permanencia de 5 años en Dülmen. Cada día visitó a Anna Katharina, para apuntar sus visiones, que publicó más tarde.

En el verano de 1823 Anna Katharina se debilitó más y más. Como en años anteriores unió sus sufrimientos con los sufrimientos de Jesús, ofreciéndolos para la salvación de los hombres. Falleció a los 9 de febrero de 1824.

Anna Katharina Emmerick fue sepultado en el cementerio de Dülmen. Mucha gente asistió al entierro. Por haber surgido el rumor de que se habían robado los restos mortales de Anna Katharina, la tumba fue reabierta dos veces en las siguientes semanas después del sepelio. El cajón con el cadáver fue encontrado en perfecto estado.

Clemens Brentano escribe de Anna Katharina Emmerick: «Ella está parada como una cruz en el lado de camino». Anna Katharina nos señala hacia el centro de nuestra fe cristiana, el misterio de la cruz.

La vida de Anna Katharina Emmerick está caracterizada por una profunda unión con Cristo. Le gustaba rezar ante el famoso crucifijo de Coesfeld. Muchas veces recorrió rezando el gran vía crucis. Personalmente ella tenía tanta participación en la pasión del Señor, que no sea ninguna exageración de decir: Ella vivió, sufrió y murió con Cristo. Un signo exterior para esto, que a la vez es más que una señal externa, son los estigmas que llevaba.

Anna Katharina Emmerick era una veneradora ardiente de la Virgen María. La festividad del nacimiento de María fue también su cumpleaños. La palabra en una oración mariana nos muestra otro aspecto en la vida de Anna Katharina. En esa oración se dice: «O Dios, haznos servir a la obra de la salvación según el modelo de la fe y del amor de María». Servir a la obra de la salvación: Esto es, lo que quería Anna Katharina.

En la carta a los Colosenses el apóstol San Pablo habla de dos formas del servicio en favor del evangelio, del servicio para la salvación. La primera forma consiste en la anunciación activa de la palabra y del hecho. Pero qué ocurre, si eso ya no es posible? Pablo que aparentemente se encontró en tal situación, escribe: «Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros, y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia» (Col 1, 24).

En ambas formas Anna Katharina sirvió a la salvación. Su palabra que salió de su habitación sencilla de Dülmen y por medio de los escritos de Clemens Brentano alcanzó a numerosos hombres en muchas lenguas, es una anunciación eminente del evangelio en el servicio en favor de la salvación hasta en los días modernos. A la vez Anna Katharina Emmerick consideró sus sufrimientos como un servicio en favor de la salvación. El dr. Wesener, el médico de ella, relata en el diario la pretensión de ella: «Siempre me he pedido a Dios como un don especial, que yo sufra y haga satisfacción, en cuanto es posible, para aquellos, que se hayan desviado del camino por error o por debilidad». Se relata, que Anna Katharina Emmerick había dado ayuda de fe y consuelo a muchos de sus visitantes. Su palabra contenía poder, porque ella había entregado sus padecimientos y su vida al servicio de la salvación.

Servir a la obra de la salvación por medio de la fe y del amor: Anna Katharina Emmerick nos puede ser a nosotros un modelo en esto.

El dr. Wesener nos relata el dicho de Anna Katharina Emmerick: «El servicio en favor del prójimo lo he tenido siempre por la mayor virtud. Ya en mi juventud más temprana pedí a Dios darme la fuerza de servir a mis semejantes y de serles útil. Y ahora sé, que ha cumplido mi súplica». Cómo era posible, que ella, que durante años postrada en la cama no podía salir de su cuarto, sirviese a los prójimos?

En una carta dirigida al conde Stolberg el entonces vicario general de Münster, Clemens August Droste zu Vischering, la llama a Anna Katharina Emmerick una amiga especial de Dios. Con una palabra de Hans Urs von Balthasar podemos decir: «Ella echó su amistad con Dios en el platillo de la balanza por la solidaridad con los hombres».

Echar la amistad con Dios en el platillo de la balanza por la solidaridad con los hombres: No se manifiesta aquí un deseo para la vida eclesiástica del tiempo actual? La fe cristiana ya no abarca a todos. En el mundo la comunidad cristiana está teniendo una función suplente para los hombres ante Dios. Debemos echar nuestra amistad con Dios en el platillo de la balanza por la solidaridad con los hombres.

Anna Katharina Emmerick nos está unida en la comunidad de los creyentes. Esta comunidad no termina con la muerte. Nosotros creemos en la comunidad permanente con todos, que Dios ha llevado a la perfección. Más allá de la muerte estamos unidos con ellos, y ellos tienen parte en nuestra vida. Nosotros podemos invocarles y pedirles por su intercesión. Rogamos a Anna Katharina Emmerick, la nueva beata, que eche su amistad con Dios en la balanza por la solidaridad con nosotros y con todos los seres humanos.

Fue beatificada el 3 de octubre de 2004 por S.S. Juan Pablo II.
Si tiene información relevante para la canonización de la Beata Anna, contacte a:
Emmerick-Bund e. V.
An der Kreuzkirche 10
48249 Dülmen, GERMANY
Reproducido con autorización de Vatican.va

Visiones y revelaciones


 Dios la eligió para que místicamente viera en detalle muchas cosas del antiguo y nuevo testamento, para que lo conociera toda la Iglesia.
Dice el mismo Jesús en los Evangelios:"Nada hay oculto que no deba ser descubierto, ni escondido que no haya de ser conocido y publicado".

Fue el mismo Señor, quien ordenó a Ana Catalina que dictara sus visiones, cuando juzgó, para bien de las almas, que muchas cosas escondidas debían ser descubiertas.

No ha habido nadie que tuviera como ella tantas visiones ni de tal naturaleza, según su propia confesión: "He conocido que nunca ha visto nadie estas cosas en el grado y medida en que yo las he visto, y que no son mías, sino de la Iglesia".

Así se explica que en sus revelaciones haya cosas enteramente desconocidas por nosotros, extraordinarias por su trascendencia, que habíasmo deseado conocer vivamente y no podíamos; porque no hay sincero amante de Jesús que no anhele saber mayores detalles de su vida, de la que tan sobriamente nos hablan los Evangelios.

Le fue dicho a B.Ana Catalina acerca de sus visiones: "Dirás de ellas lo que alcances. No puedes ni nunca podrás contar el número de las almas que algún día han de leer lo que digas y consolarse y despertar y recogerse a la vida devota."

Escribía San Pablo a los tesalonicenses: No apaguéis el espíritu. No despreciéis las profecías. Examinadlo todo y abrazad lo que es bueno.

Invitación a leer los escritos que dejó
"A los sinceros, a las almas sedientas de Verdad, a los hombres de buena voluntad invito a leer esta maravillosa obra. No juzguéis antes de conocerla. Leed y meditad para tener cabal conocimiento de ella. Despues aceptadla o no; mas abrazad lo que es bueno. Es cosa segura que os conmoveréis saludablemente..

... En los años que corren, sensuales y febriles, en una sociedad roída por las discordias, donde se ha enfríado la caridad, como signo del final de esta generación, no encuentro para el alma desengañada y atribulada, libro más consolador, después de las Sagradas Escrituras, que el de las revelaciones de Ana Catalina Emmerick. Su lectura produce una fuerza misteriosa para aventar la fe bajo la ceniza, para estimular la misericordia hacia el prójimo agobiado, para acrecentar la esperanza en medio de las incertidumbres terrenas, por la vida eterna, llena de paz y de luz.

Precisamente para este siglo, minucioso, escrupulosamente avizor, ávido de novedades fuertes, se avienen estos escritos tan detallados, diáfanos, tan ilustrativos y cautivadores.

Dios dispuso que se difundieran ahora estos conocimientos, antiguamente tal vez innecesarios, porque había mucha fe, pero hoy indispensables, porque hay poca fe. La tierra está fría, desolada y oscura. Rápidamente avanza la humanidad hacia una zona tenebrosa. Parecen azotar en el aire los siniestros aletazos del amo del mundo. Ya claman los falsos profetas pretendiendo señalar los modernos cristos a los hombres. Acaso estemos en los umbrales de la gran apostasía de que habla San Pablo. En el horizonte cercano se perfilan los rrasgos del hombre de perdición, que seducirá a las masas con sus prodigios y desencadenará la persecución universal.

Es hora de fortalecerse con los dones instituidos por Jesucristo. Es menester abrevar renovadamente en las siempre frescas fuentes de los sagrados textos. Estas meditaciones resultan, después de aquellos, orientadoras y salvadoras.

Al fin de cuentas, después de la atenta reflexión de las cosas del mundo, descubriremos que lo que vale es lo espiritual. Hacia los misterios divinos debemos orientar nuestras mejores aspiraciones. Y en la tierra, sólo en la Iglesia Católica se vive lo sobrenatural y eterno.

Bienaventurado el hombre que me oye, y vela a mis umbrales cada día, y está de acecho en los postigos de mi puerta dice el Señor en los Proverbios.

¡Oh Dios incomprensible y grande! ¡Bendito seas, porque dispusiste que una mujer muy débil y dolorida, como una cosa que se deshace en tus manos, llevara los sagrados estigmas de tu divino Hijo, y fuera el mensajero que nos revelara los maravillosos arcanos del universo infinito! ¡Te alabo Señor, porque descubriste a los humildes y ocultaste a los poderosos las magnificencias de tu gloria!"


Fuente: Biografía Catholic.net http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=40610
Escritos: Libro Visiones y revelaciones, Escritas por Clement Brentano.

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