12 febrero 2013

Acto de fe y confianza en el Divino Maestro Jesucristo

(Para rezarse en la Cuaresma)

"Yo creo oh Dios mío, Maestro mío, en todo cuanto Tú has revelado y enseñado por medio de la Santa Madre Iglesia. Yo creo que Tú, mi Redentor, andas todavía en medio del mundo, buscando, como Buen pastor que eres, a las ovejas extraviadas para conducirlas a tu aprisco.

Creo que andas preocupado por mí, que soy una alma redimida con tu preciosísima sangre y que te interesaste tanto en mi salvación como si no existiera otra alma que salvar sobre la tierra más que la mía… Todo esto lo creo Señor, porque te he visto pasar a través de las páginas de tu Evangelio, ardiendo de amor, de caridad, de misericordia y de ternura, llamando a los pecadores a la penitencia y al descanso de las fatigas de su vida en tu adorable corazón.

Por eso, yo, amorosísimo Padre mío, vengo hoy a tu presencia, a renovar mis actos de fe, a someter mi inteligencia, mi corazón, mi voluntad, y cuanto tengo, a Ti que eres para mí, mi único Dios, mi Rey, mi Soberano, mi Maestro y mi Guía en la penosa peregrinación hacia la eternidad.

Vengo a Ti con la intención de oir atentamente y con toda la reverencia que mereces, como eterna Verdad, las enseñanzas sapientísimas que van a brotar de tus labios, que no tienen sino palabras que son espíritu y vida, para quien las sabe entender en el sentido elevado y sublime que ellas tiene. Fortalece mi fe, alienta mi esperanza y acrecenta mi amor hacia Ti para trabajar con entusiasmo cristiano en la obra de mi salvación.


Oh Maestro mío, mi Cristo y mi Salvador, yo sé muy bien que estás aquí presente y que me invitas a escuchar tus saludables lecciones… Te seguiré confiadamente a donde quiera que me conduzcas, pues estoy firmemente seguro de que eres el camino y la Verdad y la Vida, y que no has de enseñarme otra cosa sino lo que oíste de tu Padre, Sabiduría infinita. Te voy a escuchar con verdadera alegría porque tu palabra es para mí deliciosa y tiene la virtud de llevar a la inteligencia, la persuasión; el corazón, la paz; y a la conciencia, la tranquilidad…

Habla, Maestro bueno e inefable; …tu siervo extasiado en tu presencia, está pronto a recibir la lección de este día."


(Hágase este acto de fe todos los días, antes de la meditación respectiva) 

Fuente:"La Reforma de la vida a los pies de Cristo Maestro"
Lecciones de Cuaresma y Semana Santa
Autor: Mons. Sepulveda

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