09 febrero 2013

Acabar con la preocupación


Seis lemas para acabar con la costumbre de preocuparse antes que esa costumbre acabe con nosotros

1. La ocupación aleja la preocupación. Mantenerse siempre ocupado para que así se logre expulsar lejos a la preocupación. La actividad es un medio prodigioso para combatir las enfermedades del espíritu.

2. No disgustarse por pequeñeces. No permitir que las insignificancias, como destructoras termitas derriben ese gran roble que es nuestra personalidad

3. Emplear la ley de los promedios. Preguntarse siempre: ¿Cuáles son las probabilidades más seguras de que ese mal que tanto temo, me pueda suceder? Si no es demasiado probable no me asusto.

4. Cooperar con lo inevitable. Si algo ya sucedió no puede cambiarse. Repetir: “Así es, así fue; no puede ya ser de otro modo. ¿Para que llorar por la leche derramada?

5. Colocarle un limite al tope de tristeza que un mal puede proporcionarme, y de ahí para alla no permitirle que me siga amargando la vida.

6. No aserrar el aserrín. Dejar que los muertos entierren a sus muertos. Lo que ya sucedió irremediablemente no me puede seguir atormentando indefinidamente, porque eso sería fatal. Agua pasada no mueve molino.



Fuente: Libro “Cómo vencer las preocupaciones” D. Carnegie. Adaptación. P.Eliécer Sálesman. Edit. Apostolado Bíblico Católico.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Su comentario es importante para mí.
Gracias