02 noviembre 2012

Puede ser que estas palabras que acabo de leer sean para mí vuestro último llamamiento!

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Capítulo 1: Retrato de un hombre que acaba de Morir

Pulvis es, et in pulverem reverteris.
Polvo eres y en polvo te convertirás. Gn.. 3. 19.



Considera que tierra eres y en tierra te has de convertir. Día llegará en que será necesario morir y pudrirse en una fosa, donde estarás cubierto de gusanos (Sal., 14, 11). A todos, nobles o plebeyos, príncipes o vasallos, ha dé tocar la misma suerte. Apenas, con el último suspiro, salga el alma del cuerpo, pasará a la eternidad, y el cuerpo, luego, se reducirá a polvo (Sal. 103, 29).

Imagínate en presencia de una persona que acaba de expirar: Mira aquel cadáver, tendido aún en su lecho mortuorio; la cabeza inclinada sobre el pecho; esparcido el cabello, todavía bañado con el sudor de la muerte; hundidos los ojos; desencajadas las mejillas; el rostro de color de ceniza; los labios y la lengua de color de plomo; yerto y pesado el cuerpo...

¡Tiembla y palidece quien lo ve!...
¡ Cuántos, sólo por haber contemplado a un pariente o amigo muerto, han mudado de vida y abandonado el mundo!

Pero todavía inspira el cadáver horror más intenso cuando comienza a descomponerse... Ni un día ha pasado desde que murió aquel joven, y ya se percibe un hedor insoportable. Hay que abrir las ventanas, y quemar perfumes, y procurar que pronto lleven al difunto a la iglesia o al cementerio, y que le entierren en seguida, para que no inficione toda la casa... Y el que haya sido aquel cuerpo de un noble o un potentado no servirá, acaso, sino para que despida más insufrible fetidez, dice un autor (1).

¡ Ved en lo que ha venido a parar aquel hombre soberbio, aquel deshonesto!... Poco ha, veíase acogido y agasajado en el trato de la sociedad; ahora es horror y espanto de quien le mira. Apresúranse los parientes a arrojarle de casa, y pagan portadores para que, encerrado en su ataúd, se lo lleven y den sepultura...

Pregonaba la fama no ha mucho el talento, la finura, la cortesía y gracia de ese hombre; mas a poco de haber muerto, ni aun su recuerdo se conserva (Sal. 9, 7).

... Considera que lo que has hecho en la muerte de tus deudos y amigos así se hará en la tuya.

Entran los vivos en la escena del mundo a representar su papel y a recoger la hacienda y ocupar el puesto de los que mueren; pero el aprecio y memoria de éstos poco o nada duran.

Aflígense al principio los parientes algunos días, mas en breve se consuelan por la herencia que hayan obtenido, y muy luego parece como que su muerte los regocija.

En aquella misma casa donde hayas exhalado el último suspiro, y donde Jesucristo te habrá juzgado, pronto se celebrarán, como antes, banquetes y bailes, fiestas y juegos... Y tu alma, ¿dónde estará entonces?

(1) Gravius foetent divitum corpora».

2 comentarios:

  1. Anónimo7:14 a.m.

    MUCHISIMAS BENDICIONES PARA, QUIENES TIENEN ESTA INQUIETUD DE HACER CRECER Y CONCIENTIZAR EN LO QUE VERDADERAMENTE SOMOS. QUE DIOS LOS SIGA ILUMINANDO Y UN MILLON DE GRACIAS. ME ENCANTO! GUADALUPE

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  2. Gracias por su comentario, Dios le bendiga.

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