17 noviembre 2012

Hemos de vivir como hijos de la luz

Vivid como hijos de la Luz

Y esto, teniendo en cuenta el momento en que vivimos. Por que ya es hora de levantaros del sueño: que la salvación está mas cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.” Rom 13


En la primera carta de San Juan, que reflexionamos al comienzo de esta charla, escuchabamos:
“Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas mentimos y no obramos la verdad. Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros y la sangre de Jesús nos purifica de todo pecado”.

Luego en los próximos capítulos de esta carta, San Juan nos indica las cinco condiciones para romper con el reino de las tinieblas y caminar en la luz:

1. Reconocernos pecadores y romper con el pecado : “si decimos que no tenemos pecado nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es El para perdonarnos.” (1 Jn 1)
2. Guardar los mandamientos de Dios, sobre todo el de la caridad. “Quien dice yo le conozco y no guarda sus mandamiento, es un mentiroso y la verdad no está en el” “Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aun en las tinieblas. (1 Jn 2)
3. Guardarse del mundo: “Ya que habéis vencido al maligno, no améis el mundo ni lo que hay en el mundo. Puesto que todo lo que hay en el mundo: la concupiscencia de la carne, de los ojos y las jactancias de las riquezas” (1Jn 2) (sensualidad, seducción de las apariencias, orgullo)
4. Guardarse de los anticristos: muchos anticristos... que de dentro de nosotros se cuelan para darnos un evangelio y un espíritu contrario al de Cristo. Se opone a Cristo...

Obras de la luz

Que nadie os engañe con vanas razones, pues por eso viene la cólera de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. 

Examinada que es lo que agrada al Señor, y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien denunciadlas. Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que hacen ocultamente da verguenza, pero al ser denunciadas, se manifiesta la luz. 

Mirad atentamente como vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; aprovechando bien el tiempo presente, por que los días son malos. Por tanto no seáis insensatos, sino comprended cual es la voluntad del Señor”. (Ef 5, 7-17)


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