18 octubre 2012

Yo muero pero Dios no muere…¡Viva Cristo Rey! un ejemplo defensor de su fe



A principios de abril del 1927 murió Anacleto González Flores, prestigiado dirigente de la Acción Católica. 

(Beatificado el 20 de noviembre de 2005, por el Papa Juan Pablo II, como parte de un grupo formado por él y otros 8 mártires méxicanos.)

Hecho prisionero quisieron obligarlo a denunciar al arzobispo de Guadalajara, Mons. Francisco Orozco y Jimenez; como se negara a traicionar al señor arzobispo y a sus compañeros, recurrieron a la tortura física. 

Lo desnudaron y suspendiéndolo de los dedos pulgares lo azotaron, y como insistiera en su negativa le cortaron los pies y el cuerpo con hojas de rasurar, exclamando él entonces:
Una sola cosa diré y es que he trabajado con todo desinterés por defender la causa de Jesucristo y su Iglesia. 

Ustedes me matarán pero sepan que conmigo no morirá la causa. Muchos están detrás de mí dispuestos a defenderla hasta el martirio. 

Me voy pero con la seguridad de que veré pronto desde el Cielo, el triunfo de la Religión y de mi Patria…

Obedeciendo órdenes del General Ferreira, un soldado atravezó el costado izquierdo de Anacleto con su bayoneta, y como perdiera mucha sangre, el general ordenó formar el cuadro de ejecución.

Anacleto gritó con la fuerza que aún le quedaba:
“¡YO MUERO PERO DIOS NO MUERE! ¡VIVA CRISTO REY!”

Mientras se torturaba a Anacleto, su esposa se presentó a las puertas de la cárcel exhibiendo una orden judicial, que amparaba a los detenidos; pero no le franquearon el paso, ni se dieron por enterados de tal documento hasta que consumada la infamia le permitieron pasar ya solo para ver el cadáver de su esposo.

El sábado a las 3 de la tarde fue el entierro, formando el cortejo una inmensa multitud. Aquello más bien parecía un día de triunfo y no un cortejo fúnebre. La multitud entusiasmada prorrumpía en gritos o coreaba los que otros lanzaban. Los ¡VIVA CRISTO REY!

¡VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE!

En el cementerio dos jóvenes y un obrero tomaron la palabra para exaltara al héroe que supo morir por su fe. Los dos jóvenes fueron aprehendidos y fusilados enseguida. El obrero logró escapar perdiéndose entre la multitud.

Centenares de católicos murieron igual que Anacleto González Flores. El callismo los mandó matar creyendo ahogar en sangre el catolicismo. Pero se equivocó. La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.



Fuente: Colección Divino Sembrador. Libro de religión para Segunda Enseñanza.
 

4 comentarios:

  1. Gran post. Viva Cristo Rey, Viva Nuestra Señora de Guadalupe. ABRAZOS.

    ResponderEliminar
  2. Hola Arcendo, gracias por tu visita y comentario :)
    Dios te acompañe.
    Viva Cristo Rey!

    ResponderEliminar
  3. No conocía a este santo Anacleto González, muchas gracias por este testimonio tan valioso, que martirio tan tremendo.
    Yo también digo: Viva Cristo Rey que hace tales santos.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Hola Militos, gracias por tu comentario y Bienvenida a este blog!
    saludos
    Dios te acompañe

    ResponderEliminar

Su comentario es importante para mí.
Gracias