15 septiembre 2012

La verdadera educación


La reflexión 73 del libro "El Pan de cada día" del P. Anthony Paone nos ilustra acerca de lo que debe ser una verdadera educación. (Este libro esta escrito tipo la Imitación de Cristo, donde una parte aparece Nuestro Señor explicando)

Los peligros del conocimiento

Jesucristo nos dice: Hijo, la ciencia es a menudo causa de orgullo y vanidad. Algunos se consideran mejores que los otros porque saben más. No caen en la cuenta de que la ciencia es inútil a no ser que haga al hombre mejor.

La ciencia puede proporcionar una serie de distracciones inútiles. Muchas cosas de tu vida no cambian porque tú lo sepas o las ignores.

Algunos están tan distraídos por el afán de lograr ser sabios que no advierten sus faltas y defectos. Si fuera tan diligentes en arrancar los vicios y adquirir virtudes como lo son por lograr la ciencia, el mundo sería mucho mejor.

Muchos prefieren ser honrados del hombre en lugar de ser humildes, y se pierden en sus imaginaciones egoístas. Se arruinan a través de vanos conocimientos y de ciencias inútiles porque se olvidan de mí.

Los satisfechos de sí rara vez son capaces de admitir órdenes de otros. Valúan a los demás solamente por su ciencia o falta de ella, como si los hombres no tuvieran sino intelecto.

Piensa

La inteligencia es la mitad del hombre. La acción es la otra mitad. Cuando más aprenda más veré que ignoro muchas cosas.

La verdadera educación humilla al hombre mostrándoles las grandezas de la creación divina y su propia pequeñez. El hombre más sabio es tremendamente consiente de que sabe muy poco.

Si me imagino que me educación me hace mejor que mi vecino, es porque he perdido el espíritu de la verdadera educación.

La verdadera educación me debe mostrar más y más el puesto de Dios en el mundo y el glorioso significado de la vida diaria. Cada conocimiento nuevo me debe ayudar de alguna manera, pero debo preferir más que nada a aprender a enriquecer mi vida lo más posible por las enseñanzas de Dios a través de su Iglesia.

A menos de que mis conocimientos me lleven a una vida mejor, son una pérdida de tiempo precioso. Una vida virtuosa me hace querido de Dios. La educación se debe pretender para que me ayude a vivir esa vida.

Oración:

Jesús, ¿Qué me aprovechará hablar y disputar de cosas grandes si yo no hago grandes cosas?

Mi mayor aprovechamiento delante de mi Padre Celestial es avanzar día a día un poco hacia tu santidad y bondad. En el día del Juicio, no me preguntarán cuantas cosas he sabido, sino que he hecho.

En verdad en que en primer lugar debo de aprender que es lo que debo hacer, haz que no piense tanto aprender que es lo que debo hacer, sino entender lo que Tú quieres de mí. Después con tu ayuda intentare pasar adelante y ponerlo por obra. Amén.


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