27 abril 2012

¿Qué hacer ante lo que ya no tiene remedio?


Cuando perdemos a alguien muy querido, cuando recordamos algo que no pudo ser, algo que ya no puede ser de otra manera. Estamos ante un imposible.

Una frase muy antigua. “En una catedral de Ámsterdam hay una frase que lleva ahí más de mil años y dice así:

Es así. Ya no puede ser de otro modo. Por lo tanto hay que aceptarlo.

Es como un lema pacificante para quienes se ven enfrentados a una realidad dolorosa que ya no puede ser cambiada. Es inútil dar cabezazos contra un muro de piedra. Este no se mueve, pero la cabeza si se nos hiere y descalabra. Ya sucedió así. Ya no puede ser de otro modo. No nos queda sino dos caminos a seguir: aceptar que así haya sido y tener paciencia y paz, o rebelarnos contra lo sucedido y llevar una vida de amargura, rabia y desánimo inútilmente.

El consejo de un sabio. William James se hizo famoso en Norteamérica por sus consejos filosóficos tan llenos de sabiduría. Y uno de los consejos que más repetía era este:

Hay que aceptar que así haya sucedido. La aceptación de lo desagradable que nos ha llegado, es el primer paso para lograr evitar las consecuencias desastrosas de la tristeza y la desesperación.

Dios con su infinito poder había podido no permitir que esto sucediera. Pero si permitió que sucediera, seguramente será porque también de esto va a sacar algún bien.

Dios puede sacar bien de todo lo que nos sucede, aún de lo más desagradable, y hasta de lo que nos parece más irracional y absurdo. Por eso San Pablo repetía:

Todo se convierte en bien para los que aman a Dios. (Rom.8)

Autor: P. Eliecer Salesman

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