06 abril 2012

Meditación: La Cruz a cuestas


1. Y llevando su cruz salió (Jn.,19) Considera 1º. Con cuan suave afecto abrazo la cruz deseada por tanto tiempo. A la verdad, con mucho mayor que San Andrés la suya, deseando llevar en ella todos nuestros pecados. ¡Qué pesada se la hiciste con los tuyos! Admira y dales gracias por su afecto. Detesta el tuyo, pues te quejas de que son sobre tus fuerzas las ocupaciones que te dan: que no puedes llevar los trabajos que dios te envía, la falta de salud y lo necesario para la vida, las persecuciones de los hombres, etc. 2º. No le retrae de llevarla la infamia de la cruz, que era castigo de ladrones; no el peso tan desmedido para cuerpo tan debilitado. – Estas son las cosas que por la mayor parte te espantan. Pero no es infamia seguir a Jesús: El suplirá lo que te falta de fuerza; y aun te será cosa gloriosa el mismo caer con la carga.

2. Al salir encontraron a un hombre que se llamaba Simón. A este alquilaron para que llevase la cruz. (Mateo, 27) Simón, aunque forzado, fue participante de la infamia; y con todo logró la gracia de ser ilustrado y después la de la gloria. – si esto concedió Jesús a un alquilado por fuerza, ¿Qué no dará al que de grado le ayuda a llevar su cruz? Júntate con Él, o haz las veces de Simón. No te retraiga su peso, no los juicios de los hombres, no la confusión, Si padeces con Cristo, con él reinarás también.

3. Seguíale, pues, mucha gente del pueblo y de mujeres. (Lc.,23) 1º. ¡Con cuán diversos afectos! Unos por burlarle, otros por curiosidad, otros por un afecto humano; nadie para llevar su cruz y seguirle. – Tú lo que has de atender es a seguirle sólo con este afecto. 2º. Tomada una vez la cruz, la llevó constantemente hasta el monte Calvario. Y aunque por todo el camino se ofrecieron dificultades por causa de su peso, por las fuerzas debilitadas, la confusión, los escarnios, etc., con todo no la dejó. – Aprende tú de aquí a llevar la cruz no solo tal cual día, sino siempre, hasta que se te acabe la vida.

Fuente: P. Nicolás Avancini, S.J. Meditaciones para todos los días del año, sobre la Vida y Doctrina de Jesucristo. Sacadas de los cuatro evangelios. Editorial Apostolado de la Prensa. Madrid 1957.

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