06 abril 2012

Meditación: Jesús es crucificado

1.Y le dieron a beber vino mezclado con hiel. Y habiéndolo gustado, no quiso beberlo. (Mt.27) 1º. Hiel dan a beber a la dulzura de los corazones. Gústalo para atormentar su paladar. No quiso beberlo, por no llenar de él aquellas entrañas que no son sino de misericordia.

– El mundo da vino, pero nunca puro. Mezcla con hiel lo mismo con que deleita. ¡Ah!, no lo bebas, porque en el fin morderá como culebra (Prov., 23). 2º. No bebe el vino porque está mezclado con hiel. Desagradan las cosas mejores porque están mezcladas con otras muy malas. La mala intención echa a perder obras muy buenas. – Haz estas de tal modo que nada las mezcles de tedio, de hipocresía, de conveniencia o amor propio.

2. Allí le crucificaron (Lc., 23) 1º. San Ambrosio dice: Sube desnudo a la cruz. – Así debe subir el que quiere vencer al mundo; nada lleva de él el pobrísimo Jesús. – No ama la cruz el que no ama la pobreza; porque en ella ninguno pende dignamente, sino el desnudo. 2º. Considera la violencia con que le estiran los pies y las manos, el dolor por el traspasar de los clavos.

– Y tu sufre ser llevado de la obediencia al lugar, al oficio, aunque te esa penoso y difícil. Tú, cristiano, déjate llevar siquiera de Dios a la cruz de los trabajos y penas que te envía. Caréala con la suya, y mira si es más penosa. Deja que te enclave consigo, para estar firme en su servicio, y dile: Enclava con tu temor mis carnes (Salmo 118). 3º.Piensa que Cristo dio gracias al Eterno Padre por verse va en aquella hora en que había de consumar su obra. Que se ofreció a sí en sacrificio por los pecados del mundo, y determinadamente por los tuyos. – ¿Con que has de corresponder, pues, a amor tan grande con que te amó y se entregó a sí mismo por ti?

3. Y con Él otros dos a los lados, y en medio a Jesús (Jn.,19) Esto tiraba a causarle más ignominia, para que fuese tenido por peor que los peores ladrones. Considera tres géneros de crucificados: uno pésimo, otro convertido, otro con la misma inocencia e Hijo de Dios. Alguna vez les viene su cruz tanto a los justos como a los injustos. No quieras ser puesto en la cruz por tus maldades. No quieras ser puesto en ella violentamente, y así sin mérito. Crucifícate con Cristo voluntariamente, con gozo y por obediencia.

Fuente: P. Nicolás Avancini, S.J. Meditaciones para todos los días del año, sobre la Vida y Doctrina de Jesucristo. Sacadas de los cuatro evangelios. Editorial Apostolado de la Prensa. Madrid 1957.

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