16 marzo 2012

El valor del tiempo


El tiempo es valiosísimo, espiritualmente hemos de reflexionar en esto mucho más, porque vemos nuestra vida con enfoque de eternidad, y como digo en el subtitulo de este blog la vida es batalla: Cada minuto estamos en ese campo de batalla. Y cada minuto hacemos elecciones, que nos traerán consecuencias en la eternidad, lo queramos o no. Basta pensar que antes de morir alguien se puede arrepentir de su mala vida confesarse y no ir al infierno.

"El tiempo –no lo olvidemos– es la esencia de la vida. Es la materia prima de nuestra existencia, y siempre tendrá una importancia singular, cualquiera que fuese nuestra actividad. Veamos el siguiente ejercicio, muy conocido pero no por ello menos eficaz para valorar su significado:

Si quieres saber el valor de un mes, pregúntaselo a una embarazada.
• Si quieres saber el valor de una semana, pregúntaselo a un productor agropecuario que espera ansioso la lluvia, o se le pasó el tiempo de la cosecha.
• Si quieres saber el valor de un día, pregúntaselo a un estudiante que debe dar un examen.
• Si quieres saber el valor de un minuto, pregúntale a quien perdió un vuelo.
• Si quieres saber el valor de un segundo, pregúntaselo a un corredor de Fórmula 1.
• Si quieres saber el valor de una décima de segundo, pregúntaselo a un atleta que en los juegos olímpicos ganó la medalla de plata.

Y en cuanto a los postergadores, a quienes obsesivamente dejan todo para más adelante, no olviden que mañana es el día más ocupado de la semana, a pesar de que no conozco calendario alguno que contenga ese día: mañana."1

Aquí una excelente reflexión sobre el valor del tiempo, hecha por San Alfonso María Ligorio, en su libro "Preparación para la eternidad" 2

PUNTO 1

Procura, hijo mío—nos dice el Espíritu Santo—, emplear bien el tiempo, que es la más preciada cosa, riquísimo don que Dios concede al hombre mortal. Hasta los gentiles conocieron cuánto es su valor. Séneca decía que nada puede equivaler al precio del tiempo. Y con mayor estimación le apreciaron los Santos.

San Bernardino de Sena (1) afirma que un instante de tiempo vale tanto como Dios, porque en ese momento, con un acto de contrición o de amor perfecto, puede el hombre adquirir la divina gracia y la gloria eterna.

Tesoro es el tiempo que sólo en esta vida se halla, mas no en la otra, ni el Cielo, ni en el infierno. Así es el grito de los condenados: «¡Oh, si tuviésemos una hora!...» A toda costa querrían una hora para remediar su ruina; pero esta hora jamás les será dada.
En el Cielo no hay llanto; mas si los bienaventurados pudieran sufrir, llorarían el tiempo perdido en la vida mortal, que podría haberles servido para alcanzar más alto grado de gloria; pero ya pasó la época de merecer.

Una religiosa benedictina, difunta, se apareció radiante en gloria a una persona y le reveló que gozaba plena fe¬licidad; pero que si algo hubiera podido desear, sería solamente volver al mundo y padecer más en él para al¬canzar mayores méritos; y añadió que con gusto hubiera sufrido hasta el día del juicio la dolorosa enfermedad que la llevó a la muerte, con tal de conseguir la gloria que corresponde al mérito de una sola Avemaria.

¿Y tú, hermano mío, en qué gastas el tiempo?... ¿Por qué lo que puedes hacer hoy lo difieres siempre hasta mañana? Piensa que el tiempo pasado desapareció y no es ya tuyo; que el futuro no depende de ti. Sólo el tiempo presente tienes para obrar...

«¡Oh infeliz!—advierte San Bernardo (2)—, ¿por qué presumes de lo venidero, como si el Padre hubiese puesto el tiempo en tu poder?» Y San Agustín dice: «¿Cómo puedes prometerte el día de mañana, si no sabes si tendrás una hora de vida?» Así, con razón, decía Santa Teresa : «Si no te hallas preparado para morir, teme tener una mala muerte...» Leer la reflexión completa...


Fuente 1. Lo urgente y lo importante
2. Catholic.net

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