03 diciembre 2011

Mejor película


En los criterios de Dios podríamos decir que la mejor película es la que nos ayude a acercarnos a Dios, o nos ayude a reflexionar para vivir mejor según la manera de Dios.

Así "La Pasión de Cristo" de Gibson sería la que se lleva el título en esta perspectiva de Mejor Película de la historia del cine. Seguida de "Jesús de Nazareth" de Zefirelli. Y de ahí ya se vería.

Por tanto, mejor será una película mientras más cumplan los personajes con los diez mandamientos de Dios, que los personajes vivan en este contexto, la historia enseñe virtudes vividas, bien clara la diferencia entre el bien y el mal.

¿Por qué? Porque esto es como un ejemplo vivido que les mostramos a nuestros niños. Pues es en los primeros años de su vida es que se forma la conciencia y la forma de pensar de los pequeños, de lo cual tienen toda la responsabilidad sus padres o tutores.

Por esto las mejores películas para niños son: las vidas de santos, de Nuestro Señor y las obras de autores cristianos llevadas al cine, y claro otras historias antes vistas y aprobadas por sus padres.

Las películas que no deberían ver nuestros niños son las que tengan criterios contrarios, esto es, donde los personajes viven como si Dios no existiera, donde viven abiertamente formas de vida anticristiana o contra las leyes de Dios (que lamentablemente son la mayoría actualmente).

Ejemplo de mala película para niños son toda la colección de Harry Potter, empezando porque en esta película se enseña que practicar magia es bueno, y como sabemos es un pecado grave que va contra la ley de Dios. Razón mas que suficiente. Y también porque confunde al niño debido a que no se presenta claramente la diferencia entre el bien y el mal.

Sabemos que hemos sido creados para conocer, amar y servir a Dios, y dice San Ignacio de Loyola: “el resto del universo ha sido creado en relación a nosotros para que nos ayude a la consecución de la meta a la que hemos sido creados. De donde se sigue que debemos servirnos de las criaturas o abstenernos de ellas tanto cuanto nos ayuden o estorben para poder alcanzar dicha meta.1

Pues bien creo que esto mismo se puede aplicar también a esto, de las cosas temporales (incluido el cine) hemos de servirnos o abstenernos de ellas tanto cuanto nos ayuden o estorben para poder pensar y vivir de la manera que Dios quiere.

Hemos de aprender a utilizar provechosamente este medio de comunicación. Los padres de familia tienen la obligación de vigilar lo que ven sus hijos pequeños para que no entren en el error y el mal en la formación de su conciencia.

Dice el P. Juan Pablo II en su Encíclica “Redemptoris missio” 1990: “Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales…”

(1 San Ignacio de Loyola EJERCICIOS ESPIRITUALES Edit. San Pablo, 2001)

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