12 noviembre 2011

Responsabilidad de los cineastas

Con todo lo que puede influir una historia, una película en una persona, las personas que se dedican a realizar películas tienen una grande responsabilidad, y estoy segura de que si estuvieran conscientes de esto pensarían dos veces en cual sería su siguiente trabajo.

Un ejemplo de esto es el actor Eduardo Verastegui, quien al convertirse (volver a su religión) declaró:

"En mi búsqueda por saber qué había más allá de todo este vacío, empecé a cuestionarme las grandes preguntas que todo el mundo se hace alguna vez en la vida: ¿Qué hago en este universo?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿qué sentido tiene todo esto?... y en esta búsqueda empecé a frecuentar otro tipo de gente, otro tipo de ambiente".

"Me di cuenta que había sido un egoísta. Que las cosas que me habían hecho avanzar como un ciego eran la vanidad y la soberbia. Vivía en una contradicción constante: quería hacer cosas buena y no las estaba haciendo", sostiene.

Asegura que se ha hecho algunas promesas, "no volvería a hacer nada que contradijese mis principios morales y nada que malrepresentara a mi gente, a los latinos, ni en el cine, ni en la televisión ni en ningún medio", dice Verástegui." (fuente: aciprensa)

Y este ejemplo debían seguir los católicos que se dedican a hacer cine, me refiero a los que lo son solo de nombre, pues deben recordar que al final de nuestra vida daremos cuentas a Dios de lo que hemos hecho. Y en el juicio final se nos premiará o castigará por las consecuencias de esas nuestras obras.


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