14 octubre 2011

Testimonio de empresario católico

Hola, esta es una noticia de hace unos años pero yo no conocía este testimonio de este empresario católico, el cual comparto ahora con ustedes.

fuente: el observador
TESTIMONIO
El fundador y ex dueño de Domino's Pizza crea en EU la primera universidad católica en 40 años
Por José A. Méndez
Thomas Monaghan invirtió en ella 220 millones de dólares

Coincidiendo con el inicio de curso, cien nuevos alumnos acaban de estrenar las aulas de
la primera universidad católica construida en EU desde los años 60. La universidad Ave María ha sido fundada con el capital de Thomas Monaghan, un empresario multimillonario que está dedicando gran parte de su fortuna a hacer realidad los ideales de la doctrina de la Iglesia. En este proyecto ha invertido 220 millones de dólares y busca integrar la fe y la razón con la excelencia académica. Monaghan sabe que si iguala los resultados de sus anteriores empresas, el éxito está asegurado.
Para un magnate capaz de levantar el mayor imperio de pizzerías del mundo, poner todo su empeño en conseguir su meta más ansiada, no supone ningún problema. Por eso a Thomas Monaghan no le tiembla el pulso al invertir más de 200 millones de dólares en construir la universidad Ave María, la primera católica que se construye en EU en los últimos 40 a
ños, y en la que ya han comenzado las primeras clases. Cuenta con algo más de cien alumnos matriculados que pagarán alrededor de 15 mil dólares al año. Si todo sale según lo previsto, el campus estará terminado para el 2006, tendrá capacidad para cinco mil alumnos y ocupará ni más ni menos que una superficie de 750 acres. Espacio suficiente para desarrollar la mente y el espíritu.

Cafetería y capilla
Y es que Monaghan no sólo ha pensado en los estudios universitarios, sino que ha negociado con una compañía de bienes rurales e inmobiliarios para que donase los terrenos donde se construirá una ciudad residencial, llamada también Ave María, dotada de viviendas, biblioteca, oficinas, laboratorio de computación, y un centro de actividades lúdicas con cafetería y capilla. Amén, por supuesto, de las mejores instalaciones deportivas para equipos de todas las disciplinas que participen en las principales ligas estudiantiles. «Queremos ser la mejor universidad católica, no la más grande -afirma-. Nuestra meta es tener la universidad católica más competente que podamos construir».

Pero para Monaghan y los suyos el significado d
e competencia no es el del máximo rendimiento educativo o empresarial. Es el de servicio a Cristo y a su mensaje, a la formación, no de profesionales sino de personas. «No puedes seguir las reglas de Dios a menos que sepas cuáles son y por qué son así. En algunas universidades católicas los estudiantes se gradúan con la fe más inestable que cuando llegan». Por eso el equipo de la universidad Ave María asegura que busca «la promoción del diálogo entre la fe y la razón, la formación de hombres y mujeres en las virtudes intelectuales y morales de la fe católica, y el desarrollo de los programas profesionales». Compaginar, a fin de cuentas, la vida laboral con la fe e impulsar la unión de todos los campos de nuestra vida con el hilo reconciliador del Evangelio. Cafetería y capilla, rutina y religión, finalmente unidas.

Empresario de la fe

Desde que Monaghan se impregnó de la fe católica en un orfanato, nunca abandonó el seguimiento a Cristo. Incluso llegó a plantearse la idea del sacerdocio, aunque terminó por casarse y comenzar con un pequeño negocio de pizzas. Nacía así Domino's Pizza, un auténtico imperio de comida rápida que factura en sus beneficios anuales cerca de 2 billones de dólares. Sin embargo, sus primeros pasos dentro del mundo empresarial fueron muy duros, aunque consiguió superar los problemas «con ayuda de Dios y de mi esposa». Aunque, lejos de acongojarse ante tales presiones, Monaghan siguió compaginando sus creencias religiosas y sus relaciones laborales: «Involucré a mis empleados en mis pensamientos, mis metas, mis sueños y todas mis decisiones». El negocio fue creciendo y pronto amasó una fortuna multimillonaria. Y cuando estaba en lo más alto, la lectura de Mero cristianismo, de C. S. Lewis, le mostró una visión de su propia vida que él mismo desconocía: «Leerlo me enseñó que el orgullo es el más grande de los pecados. Y pensé si es el mayor de los pecados, soy el pecador más grande del mundo, porque no conozco a nadie que intente ser tan exitoso e impresionar a la gente más que yo». Thomas Monaghan dio un auténtico ejemplo de conversión, vendiendo gran parte de sus posesiones para invertir en acciones benéficas. A sus 61 años ha vendido Domino s Pizza, obteniendo por la transacción casi mil millones de dólares, si bien «financieramente podría haber sido mucho mejor continuar con la cadena veinte años más». Su meta no es el dinero, es vivir y hacer vivir la fe.

«Tengo como enemigo al mismo Diablo»
Después de encontrar una nueva filosofía de vida, por fin Monaghan entendió el verdadero valor del dinero: algo capaz de construir un imperio de humanidad y hermanamiento. «Mi última meta es ir al Cielo con tanta gente como pueda llevar conmigo».

Desde entonces, a Monaghan le han llovido críticas desde to
dos los sectores de la sociedad. Los progresistas le tachan de «nazi reaccionario», y los neoconservadores de «liberal sin criterio». Normalmente, esto suele ser un indicio de imparcialidad y coherencia comprometida. Por eso, él prefiere responder ante las críticas con hechos: con dinero de su bolsillo ha fundado el periódico de inspiración religiosa Credo, la universidad Ave María, la estación radial WDEO, el Centro Legal Tomás Moro, el centro de estudios Ave María College, el fondo de inversión católico Ave María, y la fundación Legatus.

Esta última es su proyecto más ambicioso y aglutina a grandes empresarios que quieren huir del éxito en pro de una intensa vida cristiana. Cada uno aporta entre dos mil y 12 mil dólares al año para hacer realidad los proyectos de la doctrina social de la Iglesia.

«Si el trabajo de Legatus llega a ser tan importante como creo que va a ser, vamos a tener muchos enemigos... hasta el mismo Diablo», afirma medio en broma, medio en serio. Con semejante curriculum, no es de extrañar que el Vaticano le haya incluido entre los diez católicos más comprometidos con el seguimiento a Jesús y a su mensaje. Y no son pocos quienes le admiran y comienzan a imitarle.

(Fuente: www.larazon.es)

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