22 octubre 2011

Las penas del infierno:

Reflexión 20: Libro el Pan de cada día, Autor: Antony Paone.


Jesucristo:
Hijo, Yo he probado mi bondad por mis numerosos, beneficios a los hombres. No podéis mencionar una sola cosa de vuestra vida que no proceda de Mí. Mi Amor por vosotros ha sido bien probado por mi vida terrena llena de trabajos, sufrimientos y plegarias para obtener perdón por vuestros pecados. Nadie que se preocupe un poco en considerar lo que he hecho puede considerar mucho más de lo que el puede pagar. Con todo, pese a mi bondad y amor, algunos se esfuerzan por vivir al margen de Mí, Se niegan a aceptar mis directrices. En consecuencia caen en el pecado. Aunque los he hecho para el cielo, nunca la verán porque rechazan el camino que a el conduce.

El infierno fue hecho para el demonio y sus Ángeles rebeldes. El hombre fue hecho para el cielo. Rehusando vivir una vida para e cielo el hombre escoge una existencia sin Mí. Tendrá su deseo: se juntará a los Ángeles rebeldes en el infierno. Rehusando seguir mi ley el hombre me vuelve la espalda como hicieron los ángeles malos. Si muere en esta situación, se condena el mismo al infierno. El derecho que le condena es su misma vida de pecado. Yo no hago más que pronunciar la sentencia que el mismo se ha buscado.

No hay nada en la tierra que se pueda comprar con el infierno. Esta por encima de toda descripción. Es necesario verlo para saber como es. Aunque trataré de darte una pequeña idea de él en este capitulo, ten en cuenta que esto no es más que una pálida idea de los que en realidad es. Las palabras quedan muy lejos de la realidad. Yo no trato aquí de amenazar. Yo no pretendo sino que te enfrentes a este hecho: si no vives para el cielo, un día estarás en el infierno.

Todos los sufrimientos conocidos por los hombres son nada comparados con el infierno. El hombre sensato debería preferir cualquier tormento en esta tierra antes que ponerse en peligro de ir al infierno. Una sola hora en el infierno es peor que un siglo de sufrimiento en la tierra. En esta tierra los hombres tenemos momentos de respiro en nuestros trabajos y sufrimientos. Obtenemos consuelos de los amigos. En el infierno no hay descanso, no hay consuelos, no hay amigos.

Los fuegos del infierno nunca se acaban. No habrá fin para el sufrimiento. No se tendrá el consuelo de pensar que ya se ha estado allí un millón de años. No se puede esperar un fin para esas torturas. Todos los demás sufrimiento se harían llevaderos solo con que el condenado tuviera esperanza de acabar. La desesperación es la peor de las penas del infierno.

En el infierno el hombre será castigado por las mismas faltas que cometió en la tierra. Cada pecado tendrá su peculiar tormento. El perezoso será obligado a trabajar continuamente. El Glotón será castigado con terrible hambre y sed. El soberbio se sentirá lleno de vergüenza y el codicioso sentirá la angustia de la necesidad.

Y no es esta aún la mayor de las penas del infierno. Los condenados soportarían todo esto gustosamente y mucho más con que pudieran esperar Mi amistad y amor, no importa cuando fuera esto, aunque fuera dentro de un billón de años. Su más terrible tormento es que me han pedido para siempre a Mí que soy la fuente de todo gozo verdadero y de toda felicidad perfecta. Este sufrimiento es el que hace del infierno la casa de la desaparición y del odio sin fin.

Hijo, sigue mi Voluntad en tu vida y no tendrás que temer alma infierno. De hecho, si guardas mis mandamientos y frecuentas mis sacramentos tienes razón para vivir feliz y tranquilo. No te condenes a ti mismo al infierno rechazando la obediencia a mis mandamientos. Yo te amo tiernamente. No temas que dejen de llevarte al cielo.

Piensa El infierno es un hecho. Cristo, nuestro Señor, lo dejo bien claro una y otra vez en su vida. Negar este hecho es negar la palabra de Cristo. El probó muchas veces su divino poder durante y después de su vida terrena. Su palabra es verdadera. El predico a través de la Iglesia y de las Santas Escrituras.

Oración: Jesús, a muchos les resulta demasiado duras aquellas palabras: “Nieguese a sí mismo, tome su cruz y sigame” Pero un mandamiento mucho más duro será este otro: “Apartate de Mí, maldito, al fuego eterno”.Si Si ante un pequeño sufrimiento soy ahora tan impaciente, ¿Cómo soportaré el infierno? No puedo esperar gozar sin restricciones en la tierra y gozar también gozar también contigo en el cielo. Así pues, Señor, ahora que puedo aún librarme del infierno que ponga todo mi empeño en llevar las cruces de esta vida. Haz que prefiera sufrir en la tierra incluso la muerte antes que cometer un pecado mortal. Amén.


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