22 octubre 2011

Amor excesivo a esta vida

Reflexión 12, Libro el Pan de cada día, Autor: Antony Paone

Jesucristo: Hijo, aprende de los hombres terrenales y locos a tener voluntad. Mira cómo se afanan en sus cosas humanas. ¡Por una ganancia humana los hombres trabajan y sufren todo lo que haga falta! , pero sus negocios espirituales son fácilmente olvidados. Se interesan a menudo por asuntos que tienen muy poco valor y aun quizá ninguno y tratan negligentemente los asuntos importantísimos. Toda su actividad está absorbida por los asuntos externos. Si no luchas por controlar tus pensamientos también tú quedarás esclavizado por la cambiante sucesión de acontecimientos de cada instante.

Que locos son los que no advierten su miserable condición, haciendo de esta pasajera vida terrena el único objeto de sus deseos. Algunos se apegan de tal manera a esta vida que si pudieran permanecer aquí para siempre no se preocuparían para nada del Reino de Dios. Preferirían permanecer preferiblemente en la tierra pese a las dificultades y luchas que lleva consigo nuestra existencia terrenal.

Que locos y ciegos demuestran ser. Están profundamente inmersos en las cosas terrenales que solo entienden los placeres sensibles. Dentro de muy poco se acabará esta vida. Entonces caerán repentinamente en la cuenta de lo inútiles y faltos de sentido que eran sus amores.

Piensa

La mejor manera de advertir el valor pasajero de las atracciones terrenas es mirar al pasado. ¿Dónde están los ratos de gozo del último año? ¿Dónde esta la honra por la cual luche durante los últimos cinco años? ¿Qué resta de los placeres del último verano? ¡Se acabo! ¡Todo se ha terminado e ido para siempre! ¿He de vivir yo para este tipo de felicidad o me preocuparé por la felicidad que nunca se acaba? Solo un loco podría dudar en la elección.

Oración:

Señor y Padre de toda inteligencia. ¿Cuándo me veré libre del delito de suprema locura? - ¡la locura de quienes creen en los placeres del día de hoy en esta vida terrenal sin preocuparse para nada de la salvación eterna! En el Evangelio hablas de cierto hombre que se sentó y se puso a pensar solamente en los placeres y satisfacciones de sus posesiones terrenas. Tú le dices: ¡Insensato! Esta misma noche pediré cuentas a tu alma. Y murió esa misma noche carente de toda preparación ante el Juez. Haz que me enfrente al hecho más importante de esta vida: Vivo para el cielo o para el infierno. Mi vida terrena mostrará, cual ha sido mi elección. Señor, dame las fuerzas para vivir santamente en la tierra de manera que reciba la eterna recompensa en el cielo viviendo contigo. Amen.

Fuente: El pan de cada día. en linea en

http://www.geocities.com/dvaldi.geo/AP/Elpandecadadia.htm

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