01 enero 2011

"Blood Money": el documental que el Gobierno español no deja ver a los jóvenes

06/10/2010 - Vida y bioética
El negocio del aborto, explicado por ex trabajadores y víctimas y sin imágenes sangrientas... una vez más

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ForumLibertas.com

Con 16 y 17 años, en España se puede abortar incluso sin necesidad de informar a los padres, pero, en cambio, el Gobierno no permite a esas edades ver el documental "Blood Money" (www.bloodmoneylapelicula.com) que explica los efectos del aborto en la mujer y su entramado empresarial: para ver este documental (que no usa imágenes sangrientas ni truculentas) hay que tener -según el Gobierno- 18 años.

El Gobierno quiere evitar algo que resultaría fatal para la "normalización" del aborto: que decenas de miles, quizá cientos de miles de jóvenes en institutos vean este documental en la clase de ética, filosofía o religión. Por eso, los mismos que reparten folletos y cursos sobre masturbación y homosexualidad a los alumnos de 10 y 12 años califican "para mayores de 18 años" este reportaje.

El presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, ha denunciado este absurdo (16 años para abortar, 18 para ver documentales sobre aborto). Para Blanco, sólo se entiende esta actitud "si se presupone que al Gobierno le interesa que se aborte mucho y a ciegas". "Parece que para el Ejecutivo en materia de aborto, cuanta menos información haya, más 'libre' es la decisión de abortar". Asimismo, ha explicado que la película "tan sólo se limita a recoger testimonios de personas que han abortado, que han practicado abortos o que se han librado de esa tentación en circunstancias difíciles".

Blanco ha señalado también que el Gobierno está utilizando "el mismo criterio" que empleó con aquellas comunidades autónomas que ofrecían información sobre el desarrollo fetal. Muchos defensores del aborto, explica Blanco, "pusieron el grito en el cielo aduciendo que esa información cercenaba la libertad de abortar". En resumen: según los abortistas, no debe circular la información: ni hay que mostrar a la mujer la ecografía de su feto o su imagen en la pantalla, ni hay que explicarle las fases de su desarrollo, ni los efectos secundarios del aborto, ni darle datos sobre alternativas al aborto ni ayudas privadas para sacar adelante su embarazo. Información: la menos posible, es el mantra del negocio.

Como en la mafia: conocemos la industria por sus arrepentidos

Si hay un sector opaco, ése es el del aborto. Ya lo era antes del caso Morín y lo es más con la ley actual, la aprobada por el Gobierno socialista a instancias de la patronal cuando ésta descubrió que la opacidad no era tan grande como necesitaban. La ley actual nace de los escándalos de Ginemedex que tuvieron 3 fases: 1) los reportajes con periodista infiltrada y cámara oculta de The Sunday Telegraph. La Generalitat no encontró nada (no es que investigase con pasión). 2) El reportaje de la Televisión Pública Danesa, emitido en media Europa, presentando Barcelona como el paraíso del aborto: coladero sin causas ni límites de tiempo. 3) El juicio del caso Morín: una persona ligada a la empresa, desde dentro, pasó documentación y testimonio al juzgado, a cambio de gozar de la categoría de testigo protegido: como en la mafia.

En el caso Morín se juntaron los dos elementos que ponen nerviosos a los empresarios abortistas: "chivatos" o arrepentidos, que hablan de lo vivido dentro, e imágenes que circularon en una cultura audiovisual (especialmente el documental danés).

"Blood Money", el documental de David Kyle, narrado por la doctora Alveda King, sobrina de Martin Luther King, se basa en parte en el libro "Blood Money" de 1992 de Carol Everett, una ex dueña de clínica abortista. Everett es una de los protagonistas del documental, una abortista arrepentida, y explica los entresijos de la industria del aborto y su búsqueda incesante de más clientas y más dinero, siempre recortando en gastos y recurriendo a la mentira para hacer crecer la clientela.

Otro testimonio de primera mano es el de Norma McCorvey, la mujer detrás del caso que liberalizó el aborto en Estados Unidos. No sólo fue activista pro-aborto, sino que después trabajó en la industria abortista. Explica cómo las clínicas preferían siempre cobrar en metálico, para no declararlo (como en el caso Morín). McCorvey es hoy una católica comprometida y una luchadora en defensa de la vida y contra una industria que daña y engaña a las mujeres.

¿Por qué los abortistas no hacen "su vídeo"?

En España se hizo famoso en los años 80 el vídeo "El grito silencioso", basado en las grabaciones del doctor Bernard Nathanson, llamado "el Rey del Aborto", otro arrepentido y converso al catolicismo. En él se ve, mediante ultrasonidos, cómo es un aborto. "A veces los abortistas dicen que mi video no es cierto, que un aborto no es así, pero yo siempre les respondo que hagan ellos su propio vídeo, que pongan la cámara y muestren como es, a ver las diferencias: nunca lo han hecho", ha comentado Nathanson en algunos encuentros pro vida. Su libro de 1981, "Aborting America", sigue vendiéndose: en él ya explicaba cómo el lobby abortista (él incluido) manipulaba las cifras de los abortos ilegales y sus complicaciones para lograr la legalización.

Otra arrepentida es la enfermera Brenda Pratt Shafer. Se consideraba "pro-elección" y su agencia de enfermeras, después de 13 años de experiencia profesional, la envió a una clínica abortista en Septiembre de 1993. Allí cambió, cuando vio por primera vez un aborto tardío por nacimiento parcial (cuando se saca todo el cuerpo menos la cabeza, se mata al niño apuñalando la base del cráneo con unas tijeras y, después de sacar la masa encefálica, se retira la cabeza). Su libro “What The Nurse Saw and Heard” (Lo que vio y oyó la enfermera) ha circulado en inglés, así como su testimonio, grabaciones (en inglés) con su experiencia y la película "The Procedure", de 1996, distribuida por Mission City Television.

A veces las asociaciones pro vida reúnen ex-abortistas para que cuenten su experiencia en las clínicas. Por ejemplo, en 1995 en una convención en Chicago, la Pro-Life Action League congregó los testimonios de 6 antiguas trabajadoras del aborto, entre ellas Judith Fetrow, Joy Davis y Hellen Pendley. Todas coincidían (véase aquí un extracto de declaraciones en inglés http://www.vidahumana.org/english/family/abortion-inside.html ) en una constante: a los abortistas les interesa sólo el dinero, nunca la mujer, y no ven el aborto como un mal menor y necesario, sino como un bien a fomentar, para aumentar los ingresos.

El caso más moderno dentro del género "profesional cuenta lo que vio en las clínicas" ha sido en 2009 el de Abby Johnson (
www.abbyjohnson.org ). En un negocio que muchos profesionales sanitarios rehúyen y con mala imagen, es normal que ingresen médicos jóvenes y enseguida consigan cargos importantes: ella empezó con 21 años, y llegó a ser directora de la clínica de la multinacional abortista Planned Parenthood en Texas. Durante 8 años pensó que lo que hacía era ayudar a mujeres en apuros. Pero luego empezó a hacerse preguntas: ¿por qué no se daba más información preventiva, o de recursos alternativos al aborto?

Uno puede estar en el negocio 8 años sin haber visto nunca un ultrasonido. Cuando Abby vio a través de ultrasonidos cómo era un aborto, al ver deshacerse el cuerpo de un feto abortado de 13 semanas de edad, dejó el negocio y cambió su visión. En 2009 y 2010 su historia ha sido grabada y retransmitida en varias ocasiones: en febrero de 2010 Facing Life TV la preparó en una entrevista titulada "Insider Exposes Planned Parenthood", donde insiste una vez más en que "para las clínicas, no hay negocio en la educación, sino en el aborto". (Su historia, en detalle y en español, aquí ).

El vídeo con cámara oculta de la Clínica El Bosque de Madrid

En España el impacto mediático más grande y explícito sobre el aborto fue el vídeo de Intereconomía TV con cámara oculta en la Clínica El Bosque de Madrid en 2007. Aunque fue retirado de YouTube, volvió a ser publicado allí tiempo después (puede verse en http://www.youtube.com/watch?v=iFQYgUz_fH8 , o tecleando "Así se aborta en España Intereconomía" en un buscador). El caso lo explica detalladamente Hispanidad.com ya en el 2010. Al contrario que en "Blood Money" aquí la cámara sí recoge en directo un aborto por expulsión, y se ve como colocan el feto, perfectamente formado, quemado por la solución salina, sobre un recipiente. Por eso, no resulta adecuado para menores de 18 años, pero sí es muy recomendable en cuanto se cumple esa edad.

Cámaras y arrepentidos, y vídeos donde se cuenta cómo funciona la industria del aborto: eso es lo que las clínicas temen. Pero en la era de Internet, los ultrasonidos y la comunicación, cada vez más la gente va a entender en qué consiste el aborto y el negocio subyacente: si la gran prensa lo silencia, no lo harán los digitales ni Internet.

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