16 agosto 2008

¿Cada cuánto debemos comulgar?

San Francisco de Sales, en su Introducción a la vida devota nos habla de la comunión frecuente:

«Si les preguntan por qué comulgan tan a menudo, respondan que es para aprender a amar a Dios, para limpiarse de las propias imperfecciones, librarse de sus miserias y consolarse en sus quebrantos.
Dos clases de gente necesitan comulgar a menudo:

Los perfectos, porque no deben alejarse de Aquel que es fuente y manantial de su perfección y los imperfectos, para que puedan aspirar a la perfección;

Los fuertes para no debilitarse y los débiles para fortalecerse;

Los enfermos para sanar y los sanos para no enfermar…

Y en cuanto a ti, imperfecto, débil y enfermo, debes comulgar frecuentemente para recibir a Aquél que es tu perfección, tu fuerza y tu médico.

Los que tienen poco trabajo, necesitan comulgar frecuentemente porque les sobra tiempo y la ociosidad es peligrosa para el espíritu, y los que están muy atareados, por la necesidad de alimento que requiere un arduo trabajo.

Digan a los que les pregunten, que comulgan a menudo para aprender a hacerlo bien, porque es imposible hacer algo bien si no se practica con mucha frecuencia.

Comulguen a menudo, lo más a menudo que puedan.

Creedme, si las liebres en las montañas se vuelven blancas en invierno de tanto ver la nieve, así ustedes también, de adorar y comer la misma hermosura, bondad y pureza en este divino Sacramento, llegarán a ser hermosura, bondad y pureza.»

Ver el artículo completo en Catholic.net

2 comentarios:

  1. Te felicito por el blog! Muy bueno!
    Tenemos que luchar para que Cristo reine en nuestros corazones!
    Silvina de Rosario, Argentina.
    grupoceciliaperrin,blogspot.com

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  2. Muchas gracias x tu comentario! Dios te bendiga!

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