12 septiembre 2007

Y tu? eres voluntario?


Autor: . Fuente: Vatican Information Service

El voluntariado, un servicio incalculable al prójimo
"quien respeta la "prioridad del prójimo", vive y actúa según el Evangelio


CIUDAD DEL VATICANO, 9 SEP 2007 (VIS).-A las 18,00, en el "Wiener Konzerthaus", casa de la música vienesa, inaugurada en 1913 en presencia del emperador Francisco José, el Papa tuvo un encuentro con las organizaciones de voluntariado de la Iglesia y de la sociedad civil activas en Austria.

Los saludos de dos jóvenes voluntarios y los discursos del presidente de la República y del Papa fueron intercalados por breves piezas musicales.Al comienzo de su discurso, el Santo Padre dio las gracias por la "marcada "cultura del voluntariado" en Austria y señaló que "el amor por el prójimo no se puede delegar: el Estado y la política, aun con sus justas atenciones en caso de necesidad y las prestaciones sociales, no pueden sustituirlo. Requiere siempre el empeño personal y voluntario, para que el Estado debe crear condiciones generales favorables".

"El "sí" a un compromiso de voluntariado solidario es una decisión que libera y abre a las necesidades del otro; a las exigencias de la justicia, de la defensa de la vida y de la salvaguardia de la creación. En el voluntariado entra en juego la dimensión-clave de la imagen cristiana de Dios y del ser humano: el amor de Dios y el amor del prójimo". Benedicto XVI subrayó que el voluntariado se caracteriza por la "gratuidad".

En este sentido afirmó que "la disponibilidad al servicio de los demás está por encima del cálculo de los costes y no espera nada a cambio; rompe las reglas de le economía de mercado. El ser humano es mucho más que un simple factor económico que hay que valorar según criterios económicos".

"En la mirada de los demás -continuó-, y en concreto de las personas que necesitan nuestra ayuda, experimentamos la exigencia concreta del amor cristiano. Jesucristo no nos enseña una mística "de los ojos cerrados", sino una mística "de la mirada abierta" y con ella del deber absoluto de percibir las necesidades de los demás".

El Papa hizo hincapié en la importancia de la oración para los que están comprometidos en obras caritativas.
"La oración a Dios -aseguró- nos libera de las ideologías o de la resignación frente a las necesidades ilimitadas".

"Cuando una persona no solo cumple con su deber en la vida profesional y familiar -y para hacerlo bien son necesarias mucha fuerza y un gran amor-, sino que además se compromete a ayudar a los demás, dedicando su precioso tiempo libre al servicio del hombre y de su dignidad, su corazón se dilata".

Benedicto XVI concluyó afirmando que "quien respeta la "prioridad del prójimo", vive y actúa según el Evangelio y toma parte también en la misión de la Iglesia, que siempre se preocupa de la persona entera y quiere que todos experimenten el amor de Dios. La Iglesia apoya plenamente este incalculable servicio que ofrecéis".

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