28 octubre 2006

¿Qué es la ascética cristiana?

Ascesis: Es el conjunto de prácticas, ejercicios metódicos, disciplinas y sacrificios que hay que realizar para llegar a una vida moral o religios profunda o para obtener algo.*Libro "Sacrificio y ayuno", de Alfonso Díez de Solano S.D.B

La ascetica cristiana pues, es el conjunto de prácticas, ejercicios, disciplinas y sacrificios que hay que realizar para ser buen cristiano.

En qué consistirán todos estas prácticas? en la práctica de las virtudes cristianas, ejercicios espirituales, disciplina con nosotros mismos, y sacrificios ofrecidos a Nuestro Señor, uniéndolos a los de Su Sagrada Pasión.

"Mientras más nos negamos a nosotros mismos, más podremos hacer la Voluntad de Dios en nuestra vida"

"2. El Evangelio subraya que el Señor "ve en lo secreto", es decir, escruta el corazón. Los gestos externos de penitencia tienen valor si son expresión de una actitud interior, si manifiestan la firme voluntad de apartarse del mal y recorrer la senda del bien. Aquí radica el sentido profundo de la ascesis cristiana.

"Ascesis": la palabra misma evoca la imagen de una ascensión a metas elevadas. Eso implica necesariamente sacrificios y renuncias.

En efecto, hace falta reducir el equipaje a lo esencial para que el viaje no sea pesado; estar dispuestos a afrontar todas las dificultades y superar todos los obstáculos para alcanzar el objetivo fijado.

Para llegar a ser auténticos discípulos de Cristo, es necesario renunciar a sí mismos, tomar la propia cruz y seguirlo (cf. Lc 9, 23). Es el arduo sendero de la santidad, que todo bautizado está llamado a recorrer.

3. Desde siempre, la Iglesia señala algunos medios adecuados para caminar por esta senda. Ante todo, la humilde y dócil adhesión a la voluntad de Dios, acompañada por una oración incesante; las formas penitenciales típicas de la tradición cristiana, como la abstinencia, el ayuno, la mortificación y la renuncia incluso a bienes de por sí legítimos; y los gestos concretos de acogida con respecto al prójimo, que el pasaje evangélico de hoy evoca con la palabra "limosna".

Todo esto se vuelve a proponer con mayor intensidad durante el período de la Cuaresma, que representa, al respecto, un "tiempo fuerte" de entrenamiento espiritual y de servicio generoso a los hermanos." * Homilía de Juan Pablo II, Miércoles de Ceniza, 25 de febrero de 2004 .

Pero no solo en la Cuaresma, todo el tiempo podemos y debemos vivir ascética, poner en primer lugar a Dios en nuestra vida, y nosotros en el último.

Solamente una vez pasaremos ese momento preciso del tiempo, en que podremos escoger hacer lo que Dios quiere o lo que nosotros queremos. En ese momento, tomaremos una decisión, y esa decisión quedará para siempre así.

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