20 septiembre 2006

La peor catástrofe: una muerte imprevista.

"Aunque el hombre puede desatender los santos mandamientos de Dios durante toda su vida terrena, tendrá que dar cuenta de ello tarde o temprano.


La más tremenda catástrofe que puede acaecer a un hombre es una muerte imprevista.

El hombre puede prevenirse en el momento presente admitiendo a Dios y obedeciendo sus mandamientos. Pero después de la muerte el hombre ya no podrá salvarse a si mismo. Aunque ha tenido toda una vida para aprovecharse del amor y de los dones de Dios, ahora se enfrenta ya con su justicia. La justicia divina le recompensara conforme a como haya sido su vida en la tierra, y así ira al cielo o al infierno.


Un hombre espiritual es aquel que busca hacer el mejor uso posible del breve tiempo de nuestra vida en la tierra. Busca vivir de tal manera, que nunca sacrifica el éxito definitivo por un éxito más pequeño y menos importante. Pone en primer lugar lo que esta primero. Así intenta seguir la voluntad de Dios en todas las cosas.


El primer paso de una vida espiritual consiste en la purificación propia. Aunque la purificación propia es tarea para toda la vida, quien esta en este periodo de la vida espiritual hace de ella su meta diaria. Lucha por raer de si todo pecado mortal y aquellas faltas veniales que pueden llevar al pecado mortal. Haciendo esto, echa cimientos a las virtudes que posteriormente ha de practicar de una manera más positiva y no ya como mera oposición a sus faltas actuales."

Autor: Padre Antonio Paone, S.J. Libro “El Pan de cada día”

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