28 junio 2006

El purgatorio


¿Alguna vez has reflexionado acerca del purgatorio, de cuando ya estes muerto(a) y ya el “ruido” y las cosas de este mundo hayan pasado?

Una vez en un curso de catequesis a adolescentes, les propuse el siguiente ejercicio:

“Cierra los ojos, e imagina que estas en un lugar apartado del mundo, de todos, y en este lugar no importa que hora es, ni comer, ni trabajar, ni si esta uno gordo o flaco, si es rico o pobre, ya no importa nada de este mundo, nada es urgente, solo estar ahi esperando pagar lo que queda, lo que debemos por las faltas y omisiones que hayamos cometido en la vida, en esos momentos ya habremos pasado por el juicio particular que hemos de pasar todo ser humano, y gracias a Dios no morimos en pecado mortal, y por la infinita misericordia de Dios estamos en el purgatorio, Dios nos perdonó los pecados pero aún debemos purificarnos totalmente antes de que podamos ir al Cielo.

Asi que estamos ahi, imaginemos que estamos en un cuarto encerrados y no podemos salir a nada, ni necesitamos, porque ya no necesitamos comer, ir al baño, etc,. Solo estamos ahi rezando, orando, recordando que hicimos con nuestra vida,


Recordando todas las oportunidades que Dios nos dió para enmendarnos y cambiar de vida desde edad temprana, de todas las oportunidades que tuvimos para hacer el bien, hacer un favor, ayudar a alguien, y las dejamos ir, ¿por qué? Porque en ese momento creíamos más importantes otras cosas, como trabajar por lograr nuestros objetivos egoístas, tener dinero, obtener objetos materiales, o simplemente estabamos tan ocupados en otras cosas que ni siquiera nos dabamos cuenta de las necesidades de los demas, o si nos dabamos cuenta no nos importaban.

Y recordaremos tambien todas las ofensas que hicimos a Dios y a los demas, y que lo que le hacíamos a los demas Dios lo sentía como hecho a El mismo, y nos dará mucha tristeza ver todo esto y que tal vez en ese momento no eramos consientes de todo, o peor, que si lo eramos no nos importaba. En ese momento veremos todas las consecuencias que trajeron nuestras acciones, palabras y pensamientos a nosotros mismos y a las demas personas.


En esos momentos recordaremos todas las veces que fuimos a la Santa Misa distraídos, en las que fuimos casi a la fuerza llevados por nuestros padres, en las que estabamos bobeando viendo a las demas personas y criticando, y no poníamos atención. Siendo que ahí en la Santa Misa se renueva el Sacrificio de Jesucristo en la Cruz por todos nosotros y que ahí lo recibimos en verdad. Nos preguntaremos: ¿por qué no fui más seguido a Misa? Las veces que recibimos la Comunión y no estabamos bien confesados, ¿Por qué no me confesé más a menudo para recibir con el alma limpia a Nuestro Señor?


¿Por qué?

En ese momento se nos habrá terminado el tiempo, ya no hay tiempo de hacer buenas obras, de ayudar, de perdonar y pedir perdón, de decir a las personas “te quiero mucho”, “lo siento”, en ese lugar, solamente nos resta esperar, en ese momento vendran los pensamientos: “por que no hice esto?, por que no ayude a tal persona? Por que tuve que ofender? Por que traté mal? Por que? Por qué no fui más seguido a la Santa Misa? Porque no recé más?


En los libros de Beata Ana Catalina Emmerick, ella dice que las almas que estan en el purgatorio estan pagando con penas que tienen directamente que ver con las ofensas o pecados cometidos, y tambien al purgatorio como un lugar tambien de fuego, de fuego purificador, y que se sufre mucho, parecido al infierno pero ahi se tiene la esperanza de que algun día se ha de salir, y del infierno no se sale nunca.


HOY que estamos vivos es el tiempo, el tiempo que Dios Nuestro Señor nos dá a cada uno, no sabemos cuanto será, un día, unas horas, un mes, un año o veinte, pero en este tiempo que nos queda, podemos hacer todas las buenas obras que querríamos haber hecho si hoy murieramos y ya no podríamos hacer si se nos terminara el tiempo hoy.


AUN ES TIEMPO

Aun hay tiempo de hacer algo, de ayudar, de ir a Misa, de confesarnos, de pedir perdón y perdonar, de decir “te quiero” a las personas que amamos, y a Dios de agradecerle porque nos ha dejado vivir un día mas, y de que le queremos mucho, y pedirle su luz para seguir adelante y hacer el bien, y no el mal.

Aún hay tiempo, mientras estes vivo(a).



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