04 abril 2006

La desolación espiritual

Nos dice San Ignacio de Loyola en su libro "Ejercicios Espirituales":

317. La desolación, es toda obscuridad y confusión interior, toda propensión hacia las cosas mundanas y bajas, toda perturbación, inquietud o tentación contra la fe, la esperanza y el amor.

La persona desolada se siente, pues, triste, tibia, perezosa, y como abandonada de la Misericordia de Dios, su creador. En otras palabras como la desolación se opone a la consolación, así también los pensamientos que nacen de ellas son totalmente opuestos entre si


b) Que no debe hacerse en tiempos de desolación

318. En tiempos de desolación no debemos revisar ninguna de las decisiones de nuestra vida espiritual, ni de nuestro estado de vida, ni hacer cambio (a) de ninguna clase, sino perseverar en las decisiones previamente tomadas, por ejemplo el dia anterior o durante la ultima consolación. La razón de esto es que mientras una persona esta en verdadera consolación como arriba se describió, no la dirige su propio instinto, sino el del espíritu bueno, en tanto que durante la desolación esta bajo el influjo del mal espiritu, con cuyas sugerencias nada bueno podemos hacer.


c) Remedios contra la desolación

319. Aunque durante la desolación no debemos modificar ninguna de nuestras previas decisiones, sin embargo, si debemos modificar e intensificar nuestro modo de proceder en sentido contrario al impulso de la desolación como seria el insistir mas en la oración, en la meditación, en el examen de uno mismo y en alguna forma de penitencia.


320. 2) Cuando nos sentimos agobiados por la desolación, debemos avivar en nuestra mente la idea de que por el momento Dios nos prueba, dejándonos a nuestros propios recursos, para demostrarnos que en realidad disponemos de medios ordinarios para resistir victoriosamente a los ataques de nuestro enemigo. En efecto, es cierto que tenemos la fuerza para proceder así, ya que siempre esta de nuestro lado el poder divino, aunque no sintamos para nada su presencia dado que Dios nos ha retirado el fervor sensible de nuestra caridad. Sin embargo, nos ha dejado la gracia suficiente para proceder con rectitud y para desempeñar nuestro papel en la Historia de la Salvación. (a)


321. 3) Al que se sienta oprimido por la tentación mucho le ayudara el fomentar una gran paciencia y fortaleza de espíritu que desprecie las molestias descritas arriba y se oponga diametrialmente a ellas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Su comentario es importante para mí.
Gracias