03 marzo 2006

Sobre la penitencia

Fuente: Texto de Introducción al libro "Si quieres venirte conmigo",
de San Alfonso Ma de Ligorio. Editado por Apostolado Mariano de Sevilla.


<< Para poder entender el por qué de la penitencia, es preciso poder entender el por que de la vida.


Hay muchos que dicen: “Dios es bueno, como va a querer vernos sufrir? A Dios no le puede gustar vernos hacer penitencia, sino que seamos felices y nos lo pasemos bien.”


Es cierto que Dios quiere hacernos felices; pues precisamente para eso nos creo, para compartir con nosotros eternamente la gran felicidad que El disfruta en el Cielo. Pero Dios es un Dios justo, y no puede dar la felicidad a cualquiera, sino que la dará como premio a los que se la ganen en esta vida.


Si Dios hubiera querido regalarnos la felicidad, no nos hubiera creado en este mundo, sino en la Gloria. No hay duda que Dios puede regalar el Cielo, y, ciertamente, se lo regala a muchos niños que nacen y mueren bautizados*1 sin apenas sufrir. Pero como El dijo a los Apóstoles. “en el cielo hay muchas moradas” (Jn. 14,2) y, según frase de Santa Teresa, es muy grande la diferencia que hay de la felicidad de unos a la felicidad de otros dentro del mismo Cielo.


Cuanto más se haya amado a Dios en la tierra, más grande será la felicidad eterna de cada uno en el Cielo.


La Biblia es la palabra de Dios, nos asegura que “Dios recompensara a cada uno según sus obras” ( Rm. 2,6; 2 Cor. 11,15; 2 Tm. 4,14; I Ped. 1,17; Ap. 2,23; 20,13; 22,12 )


Según la Biblia, la gloria de cada uno en la eternidad del Cielo esta estrechamente relacionada con los trabajos que haya sufrido en este mundo por el amor de Dios. Y no puede ser de otra manera.


Por eso, como Dios quiere que seamos allí muy felices, es por lo que en este mundo nos manda tantas cruces y trabajos. No es que a Dios le guste vernos sufrir; todo lo contrario: quiere que seamos muy felices y dichosos, y es por eso por lo que quiere que aquí suframos muchos trabajos, porque son indispensables para conseguir la gloria del Cielo.


Suframos, pues, los trabajos con gusto, porque Dios es muy generoso y paga mucho más de lo que merecemos. Nos lo dice la Escritura: “Tengo por cierto que los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación de aquella gloria que para siempre se manifestara en nosotros” (Rm. 8,18)


Es cierto que Dios nos creo para que seamos felices; pero no en este mundo, sino en el Cielo. Y para conseguir el Cielo no hay mas remedio que padecer y sufrir; porque, como dice la Biblia: “Es preciso pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.” (Hech. 14,22). >>

Cristo vino para salvarnos y enseñarnos el camino al Cielo.

"Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, cargue cada día con su cruz y sígame." (Lc. 9, 23)


*1 [ Respecto a los niños que mueren sin bautizo, podemos confiar en que Dios los recibe en su infinito Amor. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: En cuanto a los niños muertos sin Bautismo la Iglesia los confía en la Misericordia Divina. Catecismo 1261]

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