13 marzo 2006

La confianza en Dios

Autor: P. Lorenzo Scúpoli / Libro: El Combate espiritual

Aunque la desconfianza en nosotros mismos es importante y necesaria en este combate, sin embargo si lo único que tenemos es desconfianza, seguramente vamos a ser desarmados y derrotados por los enemigos espirituales.
Es absolutamente necesario que tengamos una gran confianza en Dios, que es el autor de todo lo bueno que nos sucede, y del único del cual podemos esperar las victorias en el campo espiritual.

Porque así como por nosotros mismos lo único que vamos a conseguir serán frecuentes faltas y peligrosas caídas - lo cual nos debe llevar a vivir siempre desconfiando de nuestras solas fuerzas – así también podemos estar seguros de que la ayuda de Dios y de su gran bondad podemos esperar victoria contra los enemigos de nuestra salvación, progreso en la virtud, y crecimiento en perfección, si desconfiando de la propia debilidad y de las malas inclinaciones que tenemos y confiando grandemente en el poder divino y en el deseo que Nuestro Señor tiene de ayudarnos, le rogamos con todo el corazón que venga a socorrernos.


Los medios para conseguir la confianza en Dios


Cuatro son los medios para lograr progresar en la confianza en Dios.


1. Pedirla muchas veces y con humildad a Dios en nuestra oración. Jesús prometió: “Todo el que pide recibe. Mi Padre dará el buen espíritu a quien se lo pida”(Lc. 11,11)


2. Pensar en el gran poder de Dios y en su infinita bondad, que lo mueve a conceder siempre mucho más de lo que se suplica. Recordar lo que el ángel dijo a la Virgen María: “ninguna cosa es imposible para Dios” (Lc 1,38)

Recordemos que cada uno de nosotros somos la oveja extraviada que por sus imprudencias se alejó del rebaño del Señor, y Él nos ha venido llamando noche y día para que volvamos a ser del grupo de los que lo van a acompañar en el cielo para siempre. Sudor, sangre y lágrimas ha tenido que derramar por obtener que volvamos a ser del número de sus hijos fieles.

¿Como no nos va a ayudar a quienes lo buscamos y clamamos e imploramos su ayuda, si Él dió su vida por nosotros?


3. Repasar de vez en cuando lo que dice la Sagrada Escritura acerca de lo importante que es confiar en Nuestro Señor.

Por ej. El Salmo 2 dice: “Dichosos serán los que confían en Dios

el Salmo 19 afirma: “Unos confían en sus bienes de fortuna. Otros en cambio nosotros confiamos en Dios e imploramos su ayuda, y mientras los otros caen derribados, nosotros logramos permanecer en pie.”

Y tambien los Salmos 24, 33, 36, 124 ; Proverbios 28, y mas de 77 veces dice la Sagrada Escritura que para quienes ponen su confianza en Dios vendrán bendiciones, felicidad, paz, progreso y bendición. Y si lo dice 77 veces es que esto es demasiado importante para que se nos vaya a olvidar.


4. Que logremos al mismo tiempo adquirir desconfianza en nuestras solas fuerzas y gran confianza en Dios, es que cuando nos proponemos hacer alguna obra buena o conseguir una virtud o cualidad, fijemos nuestra atención primero en la propia miseria y debilidad, y luego en el enorme poder de Dios y en el deseo infinito que tiene de ayudarnos y así equilibremos el temor que nos viene de nuestra incapacidad y de la inclinación hacia el mal, con la seguridad que nos inspira la ayuda poderosísima que el buen Dios nos quiere enviar.


Las tres fuerzas: con la desconfianza en nosotros mismos y la confianza en Dios, unidas a una constante oración seremos capaces de hacer obras grandes y de conseguir victorias maravillosas. Hagamos el ensayo y veremos efectos inesperados.


Pero si no desconfiamos de nuestra miseria y no ponemos toda la confianza en la ayuda de Dios, y si descuidamos la oración, terminaremos en tristes derrotas espirituales.


Cuanto mas confiemos en Dios, más favores suyos recibiremos. Recordemos siempre lo que el Señor le dijo a una gran santa: “No olvides que Yo tengo poder y bondad para darte mucho más de lo que tú puedes atreverte a pedir o desear”.

“Señor: dichosos los que confían en Ti.” Salmo 83


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