12 abril 2006

La Confesión en la Misericordia de Dios

En todo momento de nuestra vida debemos tratar de mantenernos libres de pecado mortal, porque no sabemos en que día y hora nos va a llamar Dios, como El dijo: "En el día menos pensado llegará el Señor". Y que mejor que estemos bien confesados siempre.

El sacramento de la reconciliación es una gran gracia que nos dejó Nuestro Señor Jesucristo, pues así pagó por nuestros pecados Él sufriendo y muriendo en la Cruz para que se nos pudieran perdonar nuestros pecados. El tomó sobre Sí todos los pecados de nosotros y pagó con su Sagrada Sangre.

Es por esto que es tan importante este gran sacramento.

Y por eso es que debemos hacerlo de la mejor manera que podamos, prepararnos y confiar totalmente en que es Nuestro Señor mismo el que esta ahí escondido en el Sacerdote, Jesús mismo es el que por medio del Sacerdote nos va a perdonar si de verdad estamos arrepentidos.

Aquí una GUIA PARA CONFESARSE BIEN puedes bajarla e imprimirla. (Al dar click saldrá otra página y presiona el boton que dice DOWNLOAD)


Y Jesús nos dice: “Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata" (Diario 699) .

"Cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia". (Diario 723)

Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas y especialmente para los pobres pecadores.” (Diario 367)

Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas más afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia...”(Diario 1146)


“Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna.” (Diario 1182)


“Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiendose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. Oh infelices que no disfrutan de ese milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde.” (Diario 1448)


“Escribe hija Mía, que para un alma arrepentida soy la misericordia misma. La más grande miseria de un alma no enciende Mi ira, sino que Mi Corazón siente una gran misericordia por ella.” (Diario 1739)


Vamos pues a acudir con gran confianza y arrepentimiento al sacramento de la Confesión, donde Jesús mismo nos espera para perdonarnos, consolarnos y sanarnos.

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