03 mayo 2015

Mensaje del 2 de Mayo de 2015


«Queridos hijos, abrid vuestros corazones y tratad de sentir cuánto os amo y cuánto deseo que améis a mi Hijo. 

Deseo que lo conozcáis lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es amor. 

Hijos míos, yo os conozco. Conozco vuestros dolores y vuestros sufrimientos porque los he vivido. Me río con vosotros en vuestras alegrías. Lloro con vosotros en vuestros dolores. Nunca os abandonaré. Siempre os hablaré maternal y dulcemente.

 Y yo como Madre, necesito vuestros corazones abiertos, para que con sabiduría y sencillez difundáis el amor de mi Hijo. Os necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia. 

Os necesito unidos a mi Hijo, porque deseo que seáis felices y me ayudéis a llevar la felicidad a todos mis hijos. 

Apóstoles míos, os necesito para que a todos les enseñéis la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor. 

Orad por la santidad de vuestros pastores, para que en nombre de mi Hijo puedan hacer milagros, porque la santidad hace milagros. ¡Os doy las gracias!»


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27 abril 2015

Mensaje del 25 de abril de 2015


«Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros para guiaros hacia la salvación. 

Vuestra alma está inquieta porque el espíritu está débil y cansado de todas las cosas terrenas. 

Vosotros, hijos míos, pedidle al Espíritu Santo para que Él os transfigure y llene con su fuerza de fe y esperanza, a fin de que estéis firmes en esta lucha contra el mal. 

Yo estoy con vosotros e intercedo por vosotros ante mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»
 

12 abril 2015

El gran don que Dios nos dá en la Fiesta de la Divina Misericordia


Pocas personas estan consientes del regalo tan grande nos da Nuestro Señor Jesucristo el día de la Fiesta de la Divina Misericordia,

 Avisemos a personas cercanas a nosotros de esta gran oportunidad y gracia hoy Domingo 12 de Abril 2015

"Es como si fuera un segundo bautismo", nos explica el P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática, nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, en un análisis que fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la doctrina de la fe:

"La muerte de Jesús en la cruz fue para el perdón de nuestros pecados y los pecados de todo el mundo. En el mensaje de la Divina Misericordia revelada a Santa Faustina, Jesús pide que a las 3 de la tarde nos sumerjamos en su Pasión. San Juan Bautista sumergía a las personas en el agua porque es un símbolo de purificación. A través de Su muerte en la cruz, Jesús limpia a las almas con el agua que fluyó de su costado, y luego les dá al alma vida nueva con la sangre que brotó de su cuerpo sagrado.

¿Qué sucede en la Fiesta de la Misericordia? que Él hace esta gracia extraordinaria disposición de los pecadores, una vez más, y nuestras almas pueden ser purificadas y renovadas, se nos da una nueva vida, un nuevo comienzo. En este día Jesús te permite estar al pie de la Cruz. Él te está haciendo presente en el momento en que Él expiró, ya que fue en ese momento que la Misericordia Divina fue ganada para el mundo.


Dimas fue el primero en beneficiarse de esta victoria sobre la muerte, porque fue entonces cuando el Padre dió a Jesús el poder de la Divina Misericordia. El P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, llegó a la conclusión de que la gracia extraordinaria dada por Jesús en la Fiesta de la Misericordia es un don de la gracia sólo igualada por la del Santo Bautismo .


Esto significa que en este día su alma puede llegar a ser tan pura como el día de su bautismo. Esto significa que usted está comenzando su vida de nuevo y usted sólo tiene que preocuparse por los pecados que cometeremos en el futuro, tus pecados del pasado ya no existen. No importa qué pecado ha cometido en tu vida el pasado usted consigue la remisión completa, (perdón) de todos los pecados del pasado, sin tiempo en el Purgatorio*

Ya que nuestro Señor dijo a Santa Faustina que perdonará la pena merecida por los pecados ya confesados:

 "Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas..." (Diario 300)

"Así que en la Fiesta de la Misericordia, nos ha llevado a la colina del Calvario, y nosotros, como Dimas, somos escuchados por Jesús, Él está ahí con nosotros en ese día nos limpia con el agua que fluyó de su costado, lo que ocurre cuando lleguemos a la confesión, el sacramento de la reconciliación, y entonces estamos comenzando una nueva vida por la transfusión de su sangre divina que recibimos en la Sagrada Comunión, en Su presencia.

Por lo tanto, nos sumerge en este día en el agua bendita y Su Sangre Divina. Nuestra presencia en la Fiesta de la Misericordia también está dando testimonio de nuestra fe, nuestra creencia en por qué Jesús murió en la cruz. En la Fiesta de la Misericordia, nuestras almas se están elogiando al Padre, por el Hijo, Jesucristo.

"Este día estarás conmigo en el paraíso"

El regalo que usted recibe en la Fiesta de la Misericordia es la que ha dado a Dimas, si usted muriera al día siguiente, iría directamente a su presencia en el Paraíso. Porque en la Fiesta de la Misericordia, su vida pasada es perdonada, no hay nada por lo que usted será juzgado.

Nosotros debemos, por supuesto, ser conscientes de que la Fiesta de la Misericordia implica un extraordinario acto de perdón, y así nosotros debemos perdonar a los demás, ya que uno de nuestros fracasos como seres humanos es no querer perdonar a nuestro projimo, pero sí esperamos ser perdonados por los errores que hemos hecho en la vida.

Si afirmamos estar sin pecado en este día, entonces debemos perdonar a todos los que nos han ofendido en nuestras vidas, no importa lo mal que nos trataron. En este día debe entregar a Jesús y dejar que El se encargue de ese mal que nos hicieron.

Nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros, si nosotros no perdonamos a todos los demás en este día. Antes de la confesión piense en los nombres de los que ha tenido una queja y pida al Señor que quite toda la amargura de su alma.

Esto es importante. Si confesamos nuestros pecados, debe incluir confesar la amargura en contra de los demás. Al ir a la comunión en el día de hoy estamos afirmando que no tenemos pecado en nuestra alma, no vaya si no ha perdonado a todos los que le han ofendido en su vida, si hay algo que no ha confesado, ir a la comunión, sería un gran error, porque entonces en vez de recibir la gracia de Dios que recibiría la ira de Dios.

No es justo decir, yo puedo ser perdonado de mis pecados, pero los que me han ofendido no deben ser perdonados. En la Fiesta de la Misericordia, debemos perdonar a nuestros enemigos y orar por ellos, así como pedimos perdón por los pecados que hemos cometido.

Si lo hacemos bien, en preparación para este gran don de la misericordia, el amor de Dios nos abraza y nos concede la gracia que Él nos ha prometido en esta ocasión extraordinaria, la Fiesta de la Misericordia.

Este análisis por P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la fe."*

Para recibir esta gran gracia debemos:


Confesarnos y recibir la sagrada Eucaristía en el día. Si la confesión no está disponible en ese día, debe ser lo más cerca posible del día. Santa Faustina lo hizo en el sábado antes de la Fiesta. La comunión, como siempre, debe recibirse dignamente y debe acompañarse por la Confianza completa en la Misericordia Divina. (II.138) (III.1109)

Aquí puede descargar gratuitamente una hoja para imprimir Guía para exámen de conciencia y ayuda para hacer una buena confesión.                (aquí para confesión para niños)


Preparación personal para esta fiesta
  • Hacer la Novena
  • Confesarnos antes o en el día de la Fiesta
  • Hacer actos de misericordia.
Nosotros debemos ser misericordiosos con otros en nuestras palabras, hechos y oraciones.
La palabra misericordiosa - Perdonando y consolando a los demás
La obra misericordiosa - Cualquiera de las obras corporales de misericordia
La oración misericordiosa – Orar y rezar para pedir Misericordia para el mundo

* Este post esta basado en el escrito "Un segundo bautismo" 
escrito por el P. Ignacy Rozycki, en la web DivineMercy.org

02 abril 2015

Reflexiones para Semana Santa


1. Recibid y comed, éste es mi Cuerpo (Mt.,26).

Lo primero cree con viva fe que la carne, la sangre, el alma de Cristo, su divinidad y todo lo que es Dios, está en la santísima Eucarístía, o en fuerza de las palabras, o por concomitancia.

Admira la sabiduría de Dios que halló un modo tan nuevo de comunicársenos.

Asómbrate y alaba a la omnipotencia, que en una palabra, pone todas aquellas cosas debajo de las especies de pan y vino.

Reconoce el infinito amor con que esto hace. Como el Padre amó de tal modo al mundo, que le dió a su unigénito Hijo, de la misma suerte el Hijo así nos amó, que se nos dió a sí mismo para estar con nosotros hasta que se acabe el mundo.

¡Oh admirable y amable Dios! - ¡Cuán gran beneficio es para ti, oh hombre desconocido, el haberte tenido presente para hacerse hombre por ti! Pero ¡cuánto mayor es el que venga a ti como si viniere de nuevo al mundo, trayendo consigo todas las cosas que trajo entonces a él!
¡Qué volverás, en retorno, a tal Señor!

2. El Señor Jesús, en la noche en que era entregado, tomando el pan, etc. (1 Cor. 11)

Considera el tiempo de esta institución. Era aquel mismo en que se ponían asechanzas a su vida, en que hervía contra Él el odio de los judíos. Así las aguas de las persecusiones no pudieron apagar el fuego de su caridad. Así también nos ama cuando somos sus enemigos. En fin, los tormentos cercanos, la cruz, la infamia, no separaron de ti a Cristo, antes le estrecharon más por este sacramento de amor. - ¿Quién, pues nos separará de la caridad de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿el hambre? etcetera. (Rom.,8)
Concluye con grande y ardiente amor: En todas estas cosas venceré por amor de Aquel que me ama.

3. Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan (Mc., 14)

Considera los convidados que tuvo; es a saber: los Apóstoles, y entre ellos según la sentencia más común, también Judas. ¡Oh qué diversidad de los que gustaban de este convite! Aquéllos, con el cuerpo que acompañaba a un espíritu de ardentísima devoción; éste, con el cuerpo sólo, y con el ánimo atento a la entrega de Cristo. Atiende a aquella fiera, que no se ablanda con este bocado de amor. - Y repara cómo se encadenan las maldades cuando la pasión de que se originan no se reprime con tiempo.

Fuente: P. Nicolás Avancini, S.J. Meditaciones para todos los días del año, sobre la Vida y Doctrina de Jesucristo. Sacadas de los cuatro evangelios. Editorial Apostolado de la Prensa. Madrid 1957.

Mensaje del 2 de Abril de 2015

“¡Queridos hijos! Os he elegido a vosotros, apóstoles míos, porque todos lleváis en vosotros algo hermoso. Vosotros me podéis ayudar a fin de que el amor por el cual mi Hijo murió, y luego resucitó, venza nuevamente.

Por eso os invito, apóstoles míos, a que en toda criatura de Dios, en todos mis hijos, procuréis ver algo bueno y procuréis comprenderlos.

Hijos míos, todos vosotros sois hermanos por el mismo Espíritu Santo. Vosotros que estáis llenos de amor hacia mi Hijo, podéis narrar a todos aquellos que no han conocido ese amor, lo que vosotros sabéis.

Vosotros habéis conocido el amor de mi Hijo, habéis comprendido Su Resurrección, vosotros ponéis vuestros ojos con alegría en Él.

 Mi deseo maternal es que todos mis hijos estén unidos en el amor a Jesús. Por eso os invito, apóstoles míos, a vivir la Eucaristía con alegría, porque en la Eucaristía mi Hijo se os da siempre de nuevo, y con Su ejemplo os muestra el amor y el sacrificio por el prójimo.

¡Os doy las gracias!”

30 marzo 2015

Mensaje del 25 de marzo de 2015

 “Queridos hijos, también hoy el Altísimo me permite estar con vosotros y guiaros por el camino de la conversión.

Muchos corazones se han cerrado a la gracia y hecho oídos sordos a mi llamada. Vosotros, hijos míos, orad y luchad contra las tentaciones y contra todos los planes malvados que el diablo os ofrece a través del modernismo.

Sed fuertes en la oración y con la cruz en las manos, orad para que el mal no os utilice y no venza en vosotros.

Yo estoy con vosotros y oro por vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

22 marzo 2015

Que lo virtual no te robe lo real. La vida es para vivirla. Este Es Un Video Que TODO EL MUNDO TIENE Que Ver

Video visto en: El blog del Buen Amor

Confiemos en la sabiduría de Dios


Es una verdad de fe que Dios dirige todos los acontecimientos de que se lamenta el mundo; y aún más, no podemos dudar de que todos los males que Dios nos envía nos sean muy útiles: no podemos dudar sin suponer que al mismo Dios le falta la luz para discernir lo que nos conviene.

Si, muchas veces, en las cosas que nos atañen, otro ve mejor que nosotros lo que nos es útil, ¿no será una locura pensar que nosotros vemos las cosas mejor que Dios mismo, que Dios que está exento de las pasiones que nos ciegan, que penetra en el porvenir, que prevé los acontecimientos y el efecto que cada causa debe producir? Vosotros sabéis que a veces los accidentes más importunos tienen consecuencias dichosas, y que por el contrario los éxitos más favorables pueden acabar finalmente de manera funesta.

 También es una regla que Dios observa a menudo, de ir a sus fines por caminos totalmente opuestos a los que la prudencia humana acostumbra escoger. En la ignorancia en que estamos de lo que debe acaecernos posteriormente, ¿cómo osaremos murmurar de lo que sufrimos por la permisión de Dios? ¿No tememos que nuestras quejas conduzcan a error, y que nos quejamos cuando tenemos el mayor motivo para felicitamos de su Providencia?

José es vendido, se le lleva como esclavo, y se le encarcela; si se afligiera de sus desgracias, se afligiría de su felicidad, pues son otros tantos escalones que elevan insensiblemente hasta el trono de Egipto. Saúl ha perdido las asnas de su padre; es necesario irlas a buscar muy lejos e inútilmente; mucha preocupación y tiempo perdido, es cierto; pero si esta pena le disgusta, no hubiera habido disgusto tan irracional, visto que todo esto estaba permitido para conducirle al profeta que debe ungirle de parte del Señor, para que sea el rey de su pueblo.

¡Cuánta será nuestra confusión cuando comparezcamos delante de Dios, y veamos las razones que habrá tenido de enviarnos estas cruces que hemos recibido tan a pesar nuestro!

 He lamentado la muerte del hijo único en la flor de la edad: ¡Ay!, pero si hubiera vivido algunos meses o algunos años más, hubiera perecido a manos de un enemigo, y habría muerto en pecado mortal. No he podido consolarme de la ruptura de este matrimonio: Si Dios hubiera permitido que se hubiera realizado, habría pasado mis días en el duelo y la miseria. Debo treinta  o cuarenta años de vida a esta enfermedad que he sufrido con tanta impaciencia. Debo mi salvación eterna a esta confusión que me ha costado tantas lágrimas. Mi alma se hubiera perdido de no perder este dinero.

¿De qué nos molestamos?... ¡Dios carga con nuestra conducta, y nos preocupamos! Nos abandonamos a la buena fe de un médico, porque lo suponemos entendido en su profesión; él manda que se os hagan las operaciones más violentas, alguna vez que os abran el cráneo con el hierro; que se os horade, que os corten un miembro para detener la gangrena, que podría llegar hasta el corazón. Se sufre todo esto, se queda agradecido y se le recompensa liberalmente, porque se juzga que no lo haría si el remedio no fuera necesario, porque se piensa que hay que fiar en su arte; ¡y no le concederemos el mismo honor a Dios! Se diría que no nos fiamos de su sabiduría y que tenemos miedo de que nos descaminara. ¡Cómo!, ¿entregáis vuestro cuerpo a un hombre que puede equivocarse y cuyos menores errores pueden quitaros la vida, y no podéis someteros a la dirección del Señor?

Si viéramos todo lo que Él ve, querríamos infaliblemente todo lo que Él quiere; se nos vería pedirle con lágrimas las mismas aficiones que procuramos apartar por nuestros votos y nuestras oraciones. A todos nos dice lo que dijo a los hijos del Zebedeo: Nescítis quid petatis; “hombres ciegos, tengo piedad de vuestra ignorancia, no sabéis lo que pedís”; dejadme dirigir vuestros intereses, conducir vuestra fortuna, conozco mejor que vosotros lo que necesitáis; si hasta ahora hubiera tenido consideración a vuestros sentimientos y a vuestros gustos, estaríais ya perdidos y sin recurso.

Cuando Dios nos prueba

¿Pero queréis estar persuadidos que en todo lo que Dios permite, en todo lo que os sucede, sólo se persigue vuestro verdadero interés, vuestra verdadera dicha eterna?

Reflexionad un poco en todo lo que ha hecho por vosotros. Ahora estáis en la aflicción; pensad que el autor de ella, es el mismo que ha querido pasar toda su vida en dolores para ahorraros los eternos; que es el mismo que tiene su ángel a vuestro lado, velando bajo su mandato en todos vuestros caminos y aplicándose a apartar todo lo que podría herir vuestro cuerpo o mancillar vuestra alma; pensad que el que os ata a esta pena es el mismo que en nuestros altares no cesa de rogar y de sacrificarse mil veces al día para expiar vuestros crímenes y para apaciguar la cólera de su Padre a medida que le irritáis; que es el que viene a vosotros con tanta bondad en el sacramento de la Eucaristía, el que no tiene mayor placer, que el de conversar con vosotros y el de unirse a vosotros.
     Tras estas pruebas de amor, ¡qué ingratitud más grande desconfiar de Él, dudar sobre si nos visita para hacernos bien o para perjudicarnos!

¡Pero me hiere cruelmente, hace pesar su mano sobre mí! ¿Qué habéis de temer de una mano que ha sido perforada, que se ha dejado clavar a la cruz por vosotros?

 ¡Me hace caminar por un camino espinoso! ¿Si ¿No es éste el mismo camino que ha seguido antes que vosotros y por amor vuestro? ¿Habéis encontrado alguna espina que no haya señalado, que no haya teñido con su sangre?

Si no hay otro para ir al cielo, desgraciados seréis, si preferís perecer para siempre antes que sufrir por un tiempo!

¡Me presenta un cáliz lleno de amargura! Sí, pero pensad que es vuestro divino Redentor quien os lo presenta; amándoos tanto corno lo hace, ¿podría trataros con rigor si no tuviera una extraordinaria utilidad o una urgente necesidad?

Tal vez habéis oído hablar del príncipe que prefirió exponerse a ser envenenado antes que rechazar el brebaje que su médico le había ordenado beber, porque había reconocido siempre en este médico mucha fidelidad y mucha afección a su persona. Y nosotros, cristianos, ¡rechazaremos el cáliz que nos ha preparado nuestro divino Maestro, osaremos ultrajarle hasta ese punto!

Os suplico que no olvidéis esta reflexión; si no me equivoco, basta para hacernos amar las disposiciones de la voluntad divina por molestas que nos parezcan. Además, éste es el medio de asegurar infaliblemente nuestra dicha incluso desde esta vida.

Arrojarse en los brazos de Dios

Supongo, por ejemplo, que un cristiano se ha liberado de todas las ilusiones del mundo por sus reflexiones y por las luces que ha recibido de Dios, que reconoce que todo es vanidad, que nada puede llenar su corazón, que lo que ha deseado con las mayores ansias es a menudo fuente de los pesares más mortales; que apenas si se puede distinguir lo que nos es útil de lo que nos es nocivo, porque el bien y el mal están mezclados casi por todas partes, y lo que ayer era lo más ventajoso es hoy lo peor; que sus deseos no hacen más que atormentarle, que los cuidados que toma para triunfar le consumen y algunas veces le perjudican, incluso en sus planes, en lugar de hacerlos avanzar; que, al fin y al cabo, es una necesidad el que se cumpla la voluntad de Dios, que no se hace nada fuera de su mandato y que no ordena nada a nuestro respecto que no nos sea ventajoso.

Después de percibir todo esto, supongo también que se arroja a los brazos de Dios como un ciego, que se entrega a Él, por decirlo así, sin condiciones ni reservas, resuelto enteramente a fiarse a Él en todo y de no desear nada, no temer nada, en una palabra, de no querer nada más que lo que Él quiera, y de querer igualmente todo lo que Él quiera; afirmo que desde este momento esta dichosa criatura adquiere una libertad perfecta, que no puede ser contrariada ni obligada, que no hay ninguna autoridad sobre la tierra, ninguna potencia que sea capaz de hacerle violencia o de darle un momento de inquietud.

Pero, ¿no es una quimera que a un hombre le impresionen tanto los males como los bienes?
No, no es ninguna quimera; conozco personas que están tan contentas en la enfermedad como en la salud, en la riqueza como en la indigencia; incluso conozco quienes prefieren la indigencia y la enfermedad a las riquezas y a la salud.

Además no hay nada más cierto que lo que os voy a decir: Cuanto más nos sometamos a la voluntad de Dios, más condescendencia tiene Dios con nuestra voluntad. Parece que desde que uno se compromete únicamente a obedecerle, Él sólo cuida de satisfacernos: y no sólo escucha nuestras oraciones, sino que las previene, y busca hasta el fondo de nuestro corazón estos mismos deseos que intentamos ahogar para agradarle y los supera a todos.


En fin, el gozo del que tiene su voluntad sumisa a la voluntad de Dios es un gozo constante, inalterable, eterno. Ningún temor turba su felicidad, porque ningún accidente puede destruirla.

Me lo represento como un hombre sentado sobre una roca en medio del océano; ve venir hacia él las olas más furiosas sin espantarse, le agrada verlas y contarlas a medida que llegan a romperse a sus pies; que el mar esté calmo o agitado, que el viento impulse las olas de un lado o del otro, sigue inalterable porque el lugar donde se encuentra es firme e inquebrantable.

De ahí nace esa paz, esta calma, ese rostro siempre sereno, ese humor siempre igual que advertimos en los verdaderos servidores de Dios.


Extraído de“El abandono confiado a la Divina Providencia”
San Claudio de la Colombière

Mensajes 2 y 18 de Marzo, Virgen María en Medugorje

Mensaje, 18 de marzo de 2015 [O] - Aparición anual a Mirjana Soldo
 
La vidente Mirjana Dragicevic - Soldo tuvo apariciones diarias desde el 24 de junio de 1981 hasta el 25 de diciembre de 1982. El último día de la aparición, después de confiarle el décimo secreto, la Virgen le dijo que durante toda su vida tendría una aparición una vez al año - el 18 de marzo. Así ha sucedido durante todos estos años y también este año. Varios miles de peregrinos se reunieron para orar el Rosario. La aparición comenzó a las 13:47 y duró hasta las 13:53.
 
¡Queridos hijos! Les pido con todo el corazón, les pido hijos: purifiquen sus corazones del pecado y elévenlos a Dios y a la vida eterna. 
 
Les pido: estén vigilantes y abiertos a la verdad. No permitan que todo lo que es de esta Tierra los aleje del conocimiento de la verdadera felicidad que se encuentra en la unión con mi Hijo. 
 
Yo los guío por el camino de la verdadera sabiduría, porque solo con la verdadera sabiduría pueden llegar a conocer la verdadera paz y el verdadero bien. No pierdan el tiempo pidiendo signos al Padre Celestial, porque Él ya les ha dado el mayor signo: mi Hijo. 
 
Por lo tanto, hijos míos, oren para que el Espíritu Santo los pueda introducir a la verdad, los ayude a conocerla, y mediante ese conocimiento de la verdad, sean uno con el Padre Celestial y con mi Hijo. 
 
Ese es el conocimiento que da la felicidad en la Tierra y abre la puerta de la vida eterna y del amor sin límites. Les doy las gracias.

Ultimo Mensaje, 2 de marzo de 2015 [O] - Aparición a Mirjana

Queridos hijos, vosotros sois mi fuerza. Vosotros, apóstoles míos, que con vuestro amor, humildad y el silencio de la oración, hacéis que mi Hijo sea conocido. Vosotros vivís en mí. Vosotros me lleváis en vuestro corazón. Vosotros sabéis que tenéis una Madre que os ama y que ha venido a traer amor.
 
 Os miro en el Padre Celestial, miro vuestros pensamientos, vuestros dolores, vuestros sufrimientos y se los presento a mi Hijo. No tengáis miedo, no perdáis la esperanza, porque mi Hijo escucha a su Madre. Él ama desde que nació, y yo deseo que todos mis hijos conozcan este amor; que regresen a Él quienes, a causa del dolor e incomprensión, lo han abandonado, y que lo conozcan todos aquellos que jamás lo han conocido.
 
 Por eso vosotros estáis aquí, apóstoles míos, y yo como Madre, estoy con vosotros. Orad para que tengáis la firmeza de la fe, porque el amor y la misericordia provienen de una fe firme. Por medio del amor y de la misericordia, ayudaréis a todos aquellos que no son conscientes de que eligen las tinieblas en lugar de la luz. 
 
Orad por vuestros pastores, porque ellos son la fuerza de la Iglesia que mi Hijo os ha dejado. Por medio de mi Hijo ellos son los pastores de las almas. ¡Os doy las gracias!

31 diciembre 2014

Oración de Agradecimiento por el año que termina

Gracias Señor Por todo cuanto me diste en el año que termina,

Gracias por los días de sol y los nublados tristes, por las tardes tranquilas y las noches oscuras.

Gracias por la salud y por la enfermedad, por las penas y las alegrías.

Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste.

Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas.

Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes, por las dificultades y las lágrimas.

Por todo lo que me acercó a Ti.

Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme dado techo, abrigo y sustento

Gracias Señor. Gracias Señor. Señor.

¿Qué me traerá el año que empieza? Lo que Tu quieras Señor, pero te pido fe para mirarte en todo, esperanza para no desfallecer, y caridad para amarte cada día más, y para hacerte amar entre los que me rodean.

Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad, dame Señor, lo que tu sabes que me convieney yo no sé pedir.

Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.

Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede tu paz al mundo entero. Así sea. Gracias Señor. Gracias Señor.

Fuente: buzoncatolico.es

Mensaje extraordinario del 29 de diciembre de 2014 a Iván

“Queridos hijos, también hoy deseo agradecerles. Gracias, queridos hijos, porque han hecho una elección, han decidido vivir mis mensajes. 

Hoy los invito nuevamente en este tiempo, tiempo de gracia, a orar más por la familia y a orar por la evangelización de la familia. 
Oren particularmente por los jóvenes. 

¡Que Dios habite en las familias y ocupe el primer lugar! Estoy con ustedes, oro junto a ustedes.


 Gracias, queridos hijos, porque también hoy han respondido a mi llamada”

29 diciembre 2014

Mensaje anual del 25 de diciembre de 2014 a Jacov


“¡Queridos hijos! Hoy, en este día de gracia, deseo que el corazón de cada uno de vosotros se convierta en el establo de Belén, donde nació el Salvador del mundo. Yo soy vuestra Madre que os ama inmensamente y que cuida de cada uno de vosotros. Por lo tanto, hijos míos, entregaros a la Madre para que, ante el Niño Jesús, pueda presentar el corazón y la vida de cada uno de vosotros, porque solo así, hijos míos, vuestros corazones serán testigos del nacimiento cotidiano de Dios en vosotros. Permitid a Dios que con la luz ilumine vuestras vidas y con la alegría vuestros corazones, para que vosotros podáis diariamente iluminar el camino, y ser un ejemplo de la verdadera alegría a otros que viven en la oscuridad y no están abiertos a Dios y a sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamada”


Mensaje  del 25 de diciembre de 2014

¡Queridos hijos! También hoy, os traigo en mis brazos a mi Hijo Jesús, y a Él le pido la paz para vosotros y la paz entre vosotros. Orad y adorad a mi Hijo, para que en vuestros corazones entre su paz y su alegría. Oro por vosotros para que cada vez estéis más abiertos a la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada”

22 noviembre 2014

Mensaje del 2 de noviembre de 2014



 "Queridos hijos, estoy con vosotros con la bendición de mi Hijo, con vosotros que me amáis y procuráis seguirme. Yo también deseo estar con vosotros, con los que no me aceptáis.

A todos os abro mi Corazón lleno de amor y os bendigo con mis manos maternas. Soy una Madre que os comprende. He vivido vuestra vida y he experimentado vuestros sufrimientos y alegrías.

Vosotros que vivís el dolor, comprendéis mi dolor y sufrimiento por aquellos hijos míos que no permiten que los ilumine la luz de mi Hijo, por mis hijos que viven en la oscuridad.

Por eso os necesito a vosotros, a vosotros que habéis sido iluminados por la luz y que habéis comprendido la verdad.Os invito a adorar a mi Hijo, para que vuestra alma crezca y alcance una verdadera espiritualidad. Entonces, apóstoles míos, de esa manera me podréis ayudar.

Ayudarme significa: orar por aquellos que no han conocido el amor de mi Hijo. Al orar por ellos, vosotros demostráis a mi Hijo que lo amáis y lo seguís.

Mi Hijo me ha prometido que el mal nunca vencerá, porque aquí estáis vosotros, almas de los justos; vosotros que procuráis decir vuestras oraciones con el corazón; vosotros que ofrecéis vuestros dolores y sufrimientos a mi Hijo; vosotros que comprendéis que la vida es solamente un abrir y cerrar de ojos; vosotros que anheláis el Reino de los Cielos.

Todo eso os hace a vosotros mis apóstoles y conduce al triunfo de mi Corazón.
Por eso hijos míos purificad vuestros corazones y adorad a mi Hijo. ¡Os doy las gracias!”

http://www.virgendemedjugorje.org 

17 noviembre 2014

Aceptar y conformar nuestro corazón con la Voluntad de Dios

    
  La perfecta conformidad con la voluntad divina es uno de los principales medios de santificación. Escribe Santa Teresa: “Toda la pretensión de quien comienza oración (y no se olvide esto, que importa mucho) ha de ser trabajar y determinarse y disponerse, con cuantas diligencias pueda, a hacer su voluntad conforme con la de Dios..., y en esto consiste toda la mayor perfección que se puede alcanzar en el camino espiritual. Quien más perfectamente tuviera esto, más recibirá del Señor y más adelante está en este camino. No penséis que hay aquí más algarabías ni cosas no sabidas y entendidas; que en esto consiste todo nuestro bien”.

    Dada la singular importancia de este medio, vamos a estudiar cuidadosamente su naturaleza, su fundamento, su excelencia y necesidad, el modo de practicarla y, finalmente, sus grandes frutos y ventajas.

1. Naturaleza. – Consiste la conformidad con la voluntad de Dios en una amorosa, entera y entrañable sumisión y concordia de nuestra voluntad con la de Dios en todo cuanto disponga o permita de nosotros. Cuando es perfecta, se la conoce más bien con el nombre de santo abandono en la voluntad de Dios. En sus manifestaciones imperfectas se la suele aplicar el nombre de simple resignación cristiana.

Para entender rectamente esta doctrina hay que tener en cuenta algunos prenotandos. Helos aquí:

PRENOTANDOS. – 1.º La santidad es el resultado conjunto de la acción de Dios y de la libre cooperación del hombre. “Ahora bien: si Dios trabaja con nosotros en nuestra santificación, justo es que Él lleve la dirección de la obra; nada se deberá hacer que no sea conforme a sus planes, bajo sus órdenes y a impulsos de su gracia. Es el primer principio y último fin; nosotros hemos nacido para obedecer a sus determinaciones” (Lehodey, El santo abandono, p. 1, c. 1).

2.º La voluntad de Dios, simplísima en sí misma, tiene diversos actos con relación a las criaturas. Los teólogos suelen establecer la siguiente división:

a) Voluntad absoluta, cuando Dios quiere alguna cosa sin ninguna condición, como la creación del mundo; y condicionada, cuando lo quiere con alguna condición, como la salvación de un pecador si hace penitencia o se arrepiente.

b) Voluntad antecedente es la que Dios tiene en torno a una cosa en sí misma o absolutamente considerada (v. gr., la salvación de todos los hombres en general), y voluntad consiguiente es la que tiene en torno a una cosa revestida ya de todas sus circunstancias particulares y concretas (v. gr., la condenación de un pecador que muere impenitente).

c) Voluntad de signo y voluntad de beneplácito. Ésta es la que más nos interesa aquí. He aquí cómo las expone el P. Garrigou-Lagrange:

“Se entiende por voluntad divina significada (o voluntad de signo) ciertos signos de la voluntad de Dios, como los preceptos, las prohibiciones, el espíritu de los consejos evangélicos, los sucesos queridos o permitidos por Dios. La voluntad divina significada de ese modo, mayormente la que se manifiesta en los preceptos, pertenece al dominio de la obediencia. A ella nos referimos, según Santo Tomás (1, 19, 11), al decir en el Padrenuestro: Fiat voluntas tua.

La voluntad divina de beneplácito es el acto interno de la voluntad de Dios aún no manifestado ni dado a conocer. De ella depende el porvenir todavía incierto para nosotros: sucesos futuros, alegrías y pruebas de breve o larga duración, hora y circunstancias de nuestra muerte, etc. Como observa San Francisco de Sales (Amor de Dios l.8 c.3; l.9 c.6), y con él Bossuet (États d’oraison 1, 8, 9), si la voluntad significada constituye el dominio de la obediencia, la voluntad de beneplácito pertenece al del abandono en las manos de Dios. Como largamente diremos más tarde, ajustando cada día más nuestra voluntad a la de Dios significada, debemos en lo restante abandonarnos confiadamente en el divino beneplácito, ciertos de que nada quiere ni permite que no sea para el bien espiritual y eterno de los que aman al Señor y perseveran en su amor”.

Estas últimas palabras del P. Garrigou expresan la naturaleza íntima de la perfecta conformidad con la voluntad de Dios. Se trata efectivamente del cumplimiento íntegro, amoroso y entrañable de la voluntad significada de Dios a través de sus operaciones, permisiones, preceptos, prohibiciones y consejos –que son, según Santo Tomás, los cinco signos de esa voluntad divina– y de la rendida aceptación y perfecta concordia con todo lo que se digne disponer por su voluntad de beneplácito.

2. Fundamento. – Como dice muy bien Lehodey, la conformidad perfecta, o santo abandono, tiene por fundamento la caridad. “No se trata aquí ya de la conformidad con la voluntad divina, como lo es la simple resignación, sino de la entrega amorosa, confiada y filial, de la pérdida completa de nuestra voluntad en la de Dios, pues propio es del amor unir así estrechamente las voluntades. Este grado de conformidad es también un ejercicio muy elevado del puro amor, y no puede hallarse de ordinario sino en las almas avanzadas, que viven principalmente de ese puro amor”.

Ahora bien: ¿cuáles son los principios teológicos en que puede apoyarse esta omnímoda sumisión y conformidad con la voluntad de Dios?

11 octubre 2014

Esperanza frente al peligro de Cisma: Artículo de Monseñor Livieres


Publicado en Catolicidad.com

UNA LUZ EN LAS SOMBRAS: LA VOZ DE MONS. LIVIERES HABLANDO DEL SÍNODO

INTRODUCCIÓN DE CATOLICIDAD

"Dentro de la Iglesia, y últimamente desde
algunas de sus más altas esferas, «soplan 
vientos nuevos» que no son del Espíritu
Santo", explica Mons. Livieres, mencio-
nando entre estos modernistas al 
cardenal Walter Kasper.
El modernismo -la suma de todas las herejías, como lo definió S.S. san Pío X-  enquistado en altos puestos de la Iglesia intenta instrumentalizar el Sínodo extraordinario sobre la Familia, aduciendo que no se deberá tocar lo dogmático, sino que se debe modificar únicamente lo pastoral (como si lo pastoral no fuese una expresión y una consecuencia de lo dogmático), para adecuar  -según ellos-  y poner al día a la Iglesia en consonacia con la "realidad" del mundo, de una manera "misericordiosa" y sin condenar sus errores. En otras palabras, tratar de adecuar la Iglesia a los errores de los hombres en la práctica, traicionando -en el fondo- la misma fe que debe normar lo pastoral y que se encuentra en el depósito de la Revelación, aduciendo falsamente -los modernistas- que no se ha tocado la doctrina. En fin, su objetivo es ese adecuamiento de la Iglesia a los errores del hombre y no la conversión del hombre a Dios.

Monseñor Rogelio Livieres, obispo paraguayo, que víctima de politiquería ha sido obligado a dejar su diócesis luego de ser destituido (destitución aceptada sumisamente por el obispo) recientemente por intrigas modernistas -por su criterio a favor de la Tradición de la Iglesia- por parte de otros obispos paraguayos que lo acusaron de "no estar en comunión" con ellos, sale a la palestra a defender la enseñanza perenne de la Iglesia y la genuina doctrina católica que se fundamenta en el mismo depósito de la Revelación Divina. El propio obispo recuerda que el mismo san Atanasio fue expulsado de su Diócesis no una sino cinco veces, debido a las maquinaciones de sus hermanos obispos arrianos con los que no estaba «en comunión», precisamente porque quería promover «la fe católica y apostólica» en contra de la herejía arriana.

Leamos reflexivamente el escrito de Mons. Livieres que transcribimos a continuación:
Refiriéndose a los modernistas advirtió:
"Estamos frente al peligro de un
 gran cisma. Exactamente lo que el Señor
 y su Santísima Madre nos han prevenido"
En la Misa de Apertura del Sínodo Extraordinario sobre la Familia el Papa Francisco llamó a los Obispos a colaborar con el plan de Dios y formar así un pueblo santo. Ofrezco estas reflexiones con el deseo de servir al Papa de la mejor manera que puedo.

La Iglesia, fundada sobre la roca de Pedro, espera del Sínodo la promoción de la familia cristiana. Pero lo que la Biblia llama «el mundo» tiene una expectativa muy distinta: los medios de prensa vociferan cada día para que la Iglesia «se ponga al día». Un eufemismo para exigir que bendiga, y no condene, los desvíos morales cada día más frecuentes, entre otras razones, por la promoción sistemática desde la prensa y la industria del entretenimiento.
La Iglesia sin embargo no fue establecida para sancionar lo que el mundo pretende, sino para enseñarnos lo que Dios quiere de nosotros y acompañarnos en el camino de la santidad. Porque es en la voluntad de Dios, que todo lo sabe y no puede engañarse ni engañarnos, donde nosotros encontramos la verdadera paz y felicidad. Ni la doctrina de la fe ni la práctica pastoral –consecuencia de esa doctrina– son el resultado de consensos de curas, aunque sean cardenales u obispos.
Ya desde los primeros tiempos del cristianismo los Apóstoles y sus sucesores fueron presionados por poderosas élites religiosas y políticas para que tergiversaran la verdad y la misión evangélica que habían recibido de Cristo. Pero en vez de inclinarse ante otros dioses nos dejaron un testimonio de fidelidad incondicional a la verdad derramando su sangre. Porque «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29). Estos días me consuela pensar en el ejemplo de san Atanasio. Fue expulsado de su Diócesis no una sino cinco veces, debido a las maquinaciones de sus hermanos obispos arrianos con los que no estaba «en comunión», precisamente porque quería promover «la fe católica y apostólica», como dice la Plegaria Eucarística I, o Canon Romano.
Bendecir y aceptar «lo que todo el mundo quiere» no es ni misericordia ni amor pastoral. Más bien, es pereza y comodidad, porque estaríamos renunciando a evangelizar y educar. Y respetos humanos, porque nos importaría más el qué dirán que increpar proféticamente en la obediencia a Dios. Ya san Benito resumía, en otra época también signada por mucha confusión, el principio de vida eterna de la obediencia: «mi palabra se dirige ahora a ti, quienquiera que seas, para que renuncies a tus propias voluntades y tomes las preclaras y fortísimas armas de la obediencia…», «…así volverás por el trabajo de la obediencia a Aquel de quien te habías alejado por la desidia de la desobediencia» (Regla, Prólogo).
Dentro de la Iglesia, y últimamente desde algunas de sus más altas esferas, «soplan vientos nuevos» que no son del Espíritu Santo. El mismísimo cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entre otros, ha criticado la pretensión utópica de hacer cambios de fondo en la práctica pastoral sin por ello afectar la doctrina católica sobre la familia. Sin juzgar sus intenciones, que presumo las mejores, y con la tristeza de tener que mencionarlos por nombre, ya que son de público conocimiento, el cardenal Kasper y la revista jesuita Civiltà Cattolica son activos propulsores que lideran esta confusión. Lo que antes estaba prohibido como una grave desobediencia contra la ley de Dios ahora podría quedar bendecido en nombre de su misericordia. Justifican lo injustificable por medio de sutiles interpretaciones de textos y hechos históricos. Pero los que realmente conocen de estas materias han reducido a polvo estos sofismas. No olvidemos lo que nos aseguró el Señor: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35).
"No nos dejemos engañar ni apartar de la fe
 y de la práctica moral que Jesucristo nos
 enseñó... 
El mundo nos perseguirá, incluso
 invocando falsamente el nombre de Dios".
Aprovechemos la extraordinaria oportunidad que nos ofrece el Sínodo para reafirmar de modo positivo lo que la Iglesia siempre y en todas partes ha creído sobre la familia y ha puesto en práctica en su disciplina. Esto nos exige, al mismo tiempo, defender la verdad frente a los que están dividiendo y confundiendo al Pueblo de Dios. La situación es gravísima y no soy yo el primero en advertir que desgraciadamente estamos frente al peligro de un gran cisma. Exactamente lo que el Señor y su Santísima Madre nos han prevenido en apariciones reconocidas y aprobadas por la autoridad de la Iglesia.
Frente a los que están queriendo «dibujar» consensos y manipular estadísticas, como si el Pueblo de Dios estuviera pidiendo lo que en realidad se le quiere gravar por la fuerza de una autoridad abusiva, recordemos que la Iglesia no vive ni se define a partir de las opiniones de los hombres y el cambio de los tiempos sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. La historia de cómo se terminó imponiendo a todo un pueblo católico el cisma de la Iglesia de Inglaterra, junto con el testimonio martirial de san Juan Fischer y santo Tomás Moro, son una lección que hoy vale mucho profundizar.
Roguemos por el Papa, por los Cardenales y los Obispos, para que todos estemos dispuestos incluso a derramar la sangre en la defensa y promoción de la familia contra las tormentas del engaño y la idolatría de la libertad sexual del hombre frente a Dios. No nos dejemos engañar ni apartar de la fe y de la práctica moral que Jesucristo nos enseñó. Sabemos que el mundo odió a nuestro Señor. El servidor no puede ser más que su amo. El mundo nos perseguirá, incluso invocando falsamente el nombre de Dios. Y a los eclesiásticos que hablen como el mundo quiere, los aplaudirá y los amará, «porque son de los suyos», no de Dios.

 MONSEÑOR ROGELIO LIVIERES, OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Fuente: Rogelioliveres.info.

04 octubre 2014

Mensaje del 2 de Octubre del 2014

Queridos hijos, con amor maternal les ruego: ¡ámense unos a otros!

Que en sus corazones, como mi Hijo lo ha querido desde el inicio, esté en primer lugar el amor al Padre Celestial y hacia el prójimo, por encima de todo lo que hay en esta tierra.

Queridos hijos míos, ¿no reconocen los signos de los tiempos? ¿No reconocen que todo lo que hay en torno a ustedes, todo lo que está ocurriendo, es porque no hay amor?

Comprendan que la salvación está en los verdaderos valores. Acepten el poder del Padre Celestial, ámenlo y hónrenlo. Caminen tras las huellas de mi Hijo.

    Ustedes, hijos míos, mis queridos apóstoles, ustedes no dejan de reunirse siempre entorno a mí porque tienen sed. Están sedientos de paz, de amor y de felicidad. ¡Beban de mis manos! Mis manos les ofrecen a mi Hijo, que es Manantial de agua pura.  Él les reavivará la fe y purificará sus corazones, porque mi Hijo ama a los corazones puros y los corazones puros aman a mi Hijo. Sólo los corazones puros son humildes y poseen fe firme.

¡Corazones así les pido yo, hijos míos! Mi Hijo me dijo que yo soy la Madre de todo el mundo. A ustedes que me han aceptado como tal les ruego que me ayuden con su vida, oración y sacrificio para que todos mis hijos me acojan como Madre; para que pueda yo conducirlos al Manantial de agua pura.

¡Gracias! Queridos hijos míos, mientras sus pastores les ofrecen el Cuerpo de mi Hijo, con sus manos bendecidas, en sus corazones den siempre gracias a mi Hijo por su sacrificio y por los pastores que no deja de darles.


http://www.mensajerosdelareinadelapaz.org/

16 septiembre 2014

¿Piensas en tu destino final? : adaptación "La carta enviada desde el infierno" basada en un caso real

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Esta historia esta basada en los escritos de una religiosa alemana que en verdad tuvo esta experiencia.
 
La existencia del infierno es dogma de fe.
Seguramente, el más terrible de todos.

Tiene su fundamento en las Sagradas Escrituras.

Cita del Evangelio…  «E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.”

Mateo 25, 46

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“Nos preocupamos mucho de nuestro futuro inmediato: seguro de accidentes, de enfermedad, de vejez.

Y nos olvidamos de nuestro futuro definitivo: la vida eterna. La póliza de este seguro son las buenas obras.

Nos preocupamos de mantener la salud, la buena presencia física, el capital, etc. Por conservar o mejorar todo esto hacemos esfuerzos, sacrificios y gastamos dinero. ¿Y abandonamos la salvación del alma?

Si la perdemos, lo hemos perdido todo y para siempre.
Si la salvamos, nos hemos salvado para siempre.

Nos lo jugamos todo a una sola carta, pues sólo se muere una vez.
No hay segunda oportunidad. Todo a cara y cruz.
No hay término medio entre salvarse y condenarse.
O cielo o infierno.

Y esto... para toda la eternidad.”

P. Jorge Loring


Narración muy importante para hacernos reflexionar en la existencia del infierno, la acción del maligno y concientizarnos sobre nuestro destino final.

Descargarla en PDF



Mensaje del 2 de septiembre de 2014

“Queridos hijos, yo su Madre, vengo de nuevo entre ustedes del amor que no tiene fin, del amor infinito, del infinito Padre Celestial.

Y, mientras miro en sus corazones, veo que muchos de ustedes me acogen como Madre y, con un corazón sincero y puro, desean ser mis apóstoles.

Pero, yo también soy Madre de ustedes que no me acogen y, en la dureza de su corazón, no desean conocer el amor de mi Hijo.

No saben cuánto mi Corazón sufre y cuánto yo oro a mi Hijo por ustedes. Le pido que sane sus almas porque Él lo puede hacer. Le pido que los ilumine con el milagro del Espíritu Santo, para que dejen de traicionarlo, blasfemar y herir siempre de nuevo.

Oro con todo el Corazón para que comprendan que solamente mi Hijo es la salvación y la luz del mundo. Y ustedes, hijos míos, queridos apóstoles míos, lleven siempre a mi Hijo en el corazón y en los pensamientos.

De esta forma lleven ustedes el amor. Todos aquellos que no lo conocen, lo reconocerán en vuestro amor. Yo estoy siempre junto a ustedes.

De una manera especial, yo estoy junto a sus pastores, porque mi Hijo los ha llamado para guiarlos por el camino de la eternidad.

Les doy las gracias, apóstoles míos, por el sacrificio y el amor.”

07 septiembre 2014

El camino de la Purificación: Conversión



Aunque el hombre puede desatender los santos mandamientos durante toda su vida terrena, tendrá que dar cuentas de ello tarde o temprano.

 La más tremenda catástrofe que puede acontecer a un hombre es la muerte imprevista. 

El hombre puede prevenir en el momento presente admitiendo a Dios y obedeciendo sus mandamientos. 

Pero después de la muerte el hombre ya no podrá salvarse a si mismo. 

Aunque ha tenido de toda una vida para aprovechar del amor y de los dones de Dios, ahora se enfrenta ya a su justicia.
  
La justicia divina le recompensará a como ha sido su vida en la tierra, y así irá al cielo o al infierno.

Un hombre espiritual es aquel que busca hacer el mejor uso posible del breve tiempo de nuestra vida en la tierra. Busca vivir de manera tal que nunca sacrifica el éxito definitivo por un éxito más pequeño y menos importante. 

Pone en primer lugar lo que esta primero. Así intenta seguir la santa voluntad de Dios en todas las cosas.

El primer paso de una vida espiritual consiste en la purificación propia. 
 Aunque la purificación propia es tarea para toda la vida, quién esta en este periodo de la vida espiritual hace de ella su meta diaria. 

Lucha por raer de sí todo pecado mortal y aquellas faltas veniales que pueden llevar al pecado mortal. Haciendo esto, echa los cimientos a las virtudes que posteriormente ha de practicar de una manera más positiva y no ya como mera oposición a sus faltas actuales.



Conversión quiere decir vuelta a Dios, que puede ser por la primera vez o bien después de un periodo perezoso y de entrega a medias. En esta primera parte de las reflexiones uno debe de esforzarse por verse a sí mismo como realmente es – débil y egoísta – pero amado por Dios y hecho para la gloria eterna y la felicidad en el cielo. El hombre debe quedar profundamente impresionado con el verdadero fin de esta vida terrena y hacer todo lo posible para que este fin sea el motor de todas sus acciones futuras.
 

Libro primero, Parte Primera El Pan de cada día, Anthony Paone

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